Que seas tú quien esté en permanente comunicación con él o con ella; permite que se reconozcan con facilidad las expresiones de emocionalidad como tristeza, miedo celos y apego, éste último muy circunscrito a ti, pues es con tu permanente presencia como él construye su seguridad de explorador. Aunque a veces parezca mayor su autonomía, ésta depende mucho de ti, pues tú lo orientas y le das seguridad en el conocimiento de su mundo. Recuerda que eres el equilibrio de sus primeros conocimientos.

