Inspirados por amor, guiados por el conocimiento

Asesores Expertos
+ 0
Padres
+ 0 Mil
Acompañando a las familias
+ 0 años

Tu embarazo semana a semana, regístrate aquí

Inspirados por amor, guiados por el conocimiento

Asesores Expertos
⭐+ 0
Padres
⭐+ 0 Mil
Acompañando a las familias
⭐+ 0 años
Buscar

Beneficios de registro

  • Información confiable escrita por expertos certificados.
  • Resuelve tus dudas y comparte tu experiencia con la mejor comunidad de madres.
  • Rifas, eventos y concursos para tu embarazo y tu bebé.
Encuesta

¿Debemos escoger las batallas con nuestros hijos? Cómo poner límites sin pelear

()

¿Debemos “escoger las batallas” con nuestros hijos? Tal vez esa no es la mejor estrategia

Muchas veces, como padres, escuchamos el consejo: “Escoge tus batallas”.  Y en principio suena sensato. No todo merece una discusión. No todo comportamiento necesita convertirse en un problema enorme. No queremos pasar el día corrigiendo, peleando o dando sermones.

Pero cuando este consejo se entiende mal, puede terminar creando justo lo contrario de lo que buscamos: más tensión, más explosiones y menos conexión con nuestros hijos.  De acuerdo con Daniel Wong, coach de adolescentes y autor de recursos para padres sobre motivación y comunicación familiar, muchas veces el problema no es que los padres “escojan mal sus batallas”, sino que la relación con sus hijos empieza a sentirse como una batalla. Por eso, propone cambiar las grandes confrontaciones por conversaciones más pequeñas, calmadas y estructuradas.

Cuando callamos demasiado… hasta que explotamos

Imagina una salida familiar sencilla: un almuerzo, una ida al cine, un paseo o una actividad de fin de semana. La idea es pasar un buen momento juntos.  Pero desde el comienzo, tu hijo o hija muestra mala actitud. Se queja en el carro, responde cortante, no participa, hace comentarios incómodos o parece quitarle energía al plan.

Tú decides no decir nada. Te repites: “No voy a arruinar el día. Mejor escojo mis batallas.”

Entonces vas acumulando incomodidad.

Hasta que, en algún momento, hace un comentario más:

  • “Esto está aburridísimo.”
    “¿Ya nos podemos ir?”
    “No sé para qué vinimos.”

Y ahí explotas.  Tu reacción sale más fuerte de lo que querías. Tus otros hijos se quedan callados, tu pareja se incomoda y tu hijo te mira como si hubieras reaccionado “de la nada”.

Pero no fue de la nada. Fue la suma de todo lo que no dijiste antes.

El problema de convertir todo en “batallas”

Cuando solo hablamos cuando algo ya se volvió grave, nuestros hijos aprenden que cada conversación importante viene cargada de tensión.

Si cada vez que dices “tenemos que hablar” hay un sermón, una corrección fuerte o una pelea, es normal que tu hijo se ponga a la defensiva incluso antes de escuchar.

Según Daniel Wong, uno de los riesgos de aplicar mal la idea de “escoger las batallas” es que los padres esperan demasiado para intervenir. Entonces las cosas pequeñas se acumulan hasta convertirse en algo grande.

No se trata de corregir todo.  Pero tampoco se trata de tragarse todo.

La clave está en aprender a hablar de las cosas pequeñas cuando todavía son pequeñas.

Las cosas pequeñas deben quedarse pequeñas

No todo necesita una conversación larga. No todo requiere sentarse frente a frente y decir: “Necesitamos hablar seriamente.”

A veces, una observación breve, tranquila y concreta puede ser suficiente.

Por ejemplo:

  • “Cuando dices que todo está aburrido, tus hermanos también lo sienten. Te pido que lo manejes con más cuidado.”
  • “Entiendo que no tengas muchas ganas de estar aquí, pero necesito que participes con respeto.”
  • “No tienes que estar feliz todo el tiempo, pero sí necesitamos cuidar cómo hablamos.”

Son frases cortas, sin sermón, sin humillación y sin convertir el momento en una pelea.  De acuerdo con Daniel Wong, una de las claves es que las cosas pequeñas se manejen de forma pequeña: con conversaciones breves, tranquilas y oportunas, antes de que el malestar crezca.

Cambia la pelea por una conversación más calmada

Cuando hay un conflicto, muchos padres entran a la conversación desde el cansancio o la frustración. Y cuando eso pasa, es fácil que el diálogo se convierta en una lista de reclamos:

  • “Siempre haces lo mismo.”
    “Nunca colaboras.”
    “Nos dañas todos los planes.”
    “No valoras nada.”

El problema es que esas frases suelen cerrar la puerta. Tu hijo se defiende, ataca o se desconecta.  Una conversación más útil puede tener una estructura sencilla:

  1. Primero, describe lo que pasó sin exagerar.
  2. Después, explica cómo afectó a los demás.
  3. Luego, escucha qué estaba pasando para tu hijo.
  4. Finalmente, construyan un acuerdo concreto.

Por ejemplo:

“Hoy en la salida familiar noté que estabas molesto y dijiste varias veces que querías irte. Eso hizo que el ambiente se sintiera tenso para todos. Quiero entender qué te pasó, pero también necesitamos acordar cómo manejarlo la próxima vez.”

Esta forma de hablar no elimina el límite, pero baja la defensa.

Los hijos colaboran más cuando participan en los acuerdos

Otro punto que destaca Daniel Wong es que los hijos, especialmente en la preadolescencia y adolescencia, suelen resistirse más cuando sienten que las decisiones les son impuestas. En cambio, pueden colaborar mejor cuando participan en la construcción del acuerdo.

Eso no significa que los padres deban renunciar a la autoridad. Significa que, cuando sea posible, conviene incluirlos en la solución.

En vez de decir:  “Desde ahora vas a ir a todos los planes familiares sin quejarte.”

Podrías decir: “Los planes  familiares son importantes para nosotros. ¿Qué podríamos hacer para que participes mejor sin que se vuelva una pelea?”

Tal vez tu hijo necesita saber con anticipación cuánto durará el plan. Tal vez quiere tener un rato para sí mismo después. Tal vez hay algo del plan que le cuesta y no lo ha dicho.

No siempre se podrá negociar todo, pero escuchar no significa ceder. Escuchar ayuda a construir acuerdos más realistas.

No se trata de ganar, sino de cuidar el vínculo

En la crianza, especialmente cuando los hijos crecen, es fácil caer en luchas de poder. Queremos que entiendan, que valoren, que respeten, que participen, que cambien.  Pero si cada corrección se convierte en una batalla, la relación se va llenando de tensión.

La meta no es ganar cada discusión. La meta es formar a tu hijo sin romper el vínculo.

Eso implica poner límites, sí. Pero también aprender a hablar antes de explotar, escuchar antes de juzgar y corregir sin convertir cada error en una crisis.

¿Qué puedes hacer la próxima vez?

La próxima vez que notes una mala actitud, intenta no guardarte todo hasta explotar. Tampoco entres con rabia.

Haz una intervención breve:

  • “Veo que no estás de ánimo. Está bien no estar feliz, pero sí necesito respeto.”  Si el momento no es adecuado, déjalo para después:
  • “Ahora no quiero discutirlo, pero más tarde vamos a hablar de cómo manejamos esto.”  Y cuando hablen, busca un acuerdo concreto:
  • “La próxima vez que no quieras estar en un plan familiar, ¿cómo puedes decirlo sin dañar el momento de los demás?”  Pequeñas conversaciones, repetidas con calma, pueden transformar mucho más que una gran pelea cada cierto tiempo.

Recuerda

“Escoger las batallas” puede ser útil si significa no engancharse con todo. Pero puede ser dañino si significa callar, acumular y explotar.

Tus hijos no necesitan que cada error se vuelva una pelea. Pero sí necesitan límites claros, conversaciones honestas y adultos que sepan acompañar sin convertir la relación en un campo de batalla.

El cambio no está en escoger más o menos batallas, sino en dejar de ver la comunicación con nuestros hijos como una batalla y empezar a construir conversaciones que conecten, orienten y ayuden a resolver.

Para mas inforacion sobre como manejar la relacion con tus hijos, pregutnale al Dr Manuel

Calificación!

Promedio de puntuación / 5. Recuento de votos:

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Dr Manuel
Dr Manuel

Conectando con Dr Manuel...

¿Qué tipo de usuario eres?

Tu cita al instante

¡Contáctanos!

Confirmación

¡Listo! Ya puedes comenzar a publicar tus contenidos en la página, compártelos siempre en tus demás blogs o redes sociales. ¡Mucha suerte!

Confirmación

“Ve a tu correo electrónico y confirma tu email”

Confirmación

¡Felicidades! Ya eres parte de la comunidad de Mi manual del bebé. Si deseas realizar publicaciones en la página entonces deberás completar los datos de tu perfil.