Imagen corporal en adolescentes: cómo ayudarlos a sentirse mejor con su cuerpo
La adolescencia es una etapa de muchos cambios. El cuerpo cambia, la identidad se está construyendo y la mirada de los demás empieza a sentirse más importante. Por eso, no es raro que muchos adolescentes se comparen, se sientan inseguros frente a una foto o se queden pensando durante horas en un comentario sobre su apariencia.
De acuerdo con Daniel Wong, autor del artículo Teen Body Image: How to Feel Better About Your Body, la imagen corporal no se trata solo de cómo una persona se ve por fuera, sino de los pensamientos, creencias y emociones que tiene sobre su propio cuerpo. Esta percepción puede cambiar con las experiencias, el entorno, los hábitos y la forma en que cada adolescente aprende a hablarse a sí mismo.
¿Qué es la imagen corporal?
La imagen corporal es la forma en que una persona piensa y se siente respecto a su cuerpo. Puede aparecer en momentos cotidianos: al mirarse al espejo, al ver una foto, al compararse con alguien en redes sociales o al desear cambiar alguna parte de su apariencia.
En la adolescencia, estas dudas pueden ser más frecuentes porque el cuerpo está cambiando rápidamente. La pubertad puede traer crecimiento, cambios de peso, acné, transformación de la figura corporal y otras señales que muchas veces el adolescente siente que no controla. Wong explica que, además, en esta etapa los jóvenes están construyendo su identidad y pueden volverse más sensibles a la opinión de sus pares.
El papel de las redes sociales
Las redes sociales pueden aumentar la comparación. Allí los adolescentes ven imágenes seleccionadas, editadas o filtradas, que muchas veces muestran solo una parte de la realidad. Esto puede hacer que crean que todos los demás se ven mejor, tienen una vida más interesante o cumplen con estándares difíciles de alcanzar.
Esto no significa que haya que prohibir las redes sociales por completo, pero sí acompañar a los adolescentes a mirar con más criterio lo que consumen. Como recuerda Wong, muchas veces lo que vemos en redes es una “versión destacada” de la vida de otros, no la vida completa.
Señales de que un adolescente puede estar luchando con su imagen corporal
Algunas señales pueden ser:
- Se mira al espejo o revisa fotos con mucha frecuencia.
- Evita salir en fotos o participar en ciertos planes por temor a cómo se ve.
- Se compara constantemente con amigos, influenciadores o personas de redes sociales.
- Su estado de ánimo cambia mucho según cómo siente que se ve ese día.
- Habla con dureza sobre su cuerpo o se critica con frecuencia.
- Empieza a modificar sus hábitos de alimentación, ejercicio o comportamiento por la presión de verse de cierta manera.
Si esto ocurre, no se trata de regañar ni de minimizar lo que siente. Frases como “no digas bobadas” o “eso no es importante” pueden hacer que el adolescente se cierre más. Lo más útil es abrir un espacio seguro para escuchar.
¿Cómo se ve una imagen corporal saludable?
Tener una imagen corporal saludable no significa amar cada parte del cuerpo todos los días. Significa que la apariencia no controla la vida, el ánimo ni el valor personal.
Un adolescente con una relación más sana con su cuerpo puede reconocer que su cuerpo le permite moverse, aprender, abrazar, bailar, jugar, descansar, reír y estar presente. También entiende, poco a poco, que su valor no depende de una foto, de una talla, de la piel perfecta o de la aprobación de otros.
Wong señala que una imagen corporal más saludable aparece cuando la persona puede enfocarse menos en “cómo se ve” y más en sus valores, metas, relaciones, salud física y bienestar emocional.
¿Cómo pueden ayudar los padres?
1. Cuiden la forma en que hablan del cuerpo Los adolescentes aprenden mucho de lo que escuchan en casa. Comentarios constantes sobre peso, apariencia, arrugas, comida o “cuerpos perfectos” pueden reforzar la idea de que el valor está en cómo nos vemos.
En lugar de hablar del cuerpo como algo que debe corregirse, podemos hablar del cuerpo como algo que merece cuidado, descanso, movimiento, respeto y gratitud.
2. Ayúdenlos a cuestionar lo que ven en redes : No se trata solo de decir “eso es falso”, sino de conversar:
- “¿Crees que esa foto pudo tener filtro?”
“¿Cómo te sientes después de ver ese tipo de contenido?”
“¿Esa cuenta te inspira o te hace sentir mal contigo mismo?”
Una buena recomendación es invitar al adolescente a silenciar o dejar de seguir cuentas que lo hagan compararse, sentirse menos o exigirse de manera poco saludable.
3. Enséñenles a hablarse con más amabilidad: No siempre es fácil pasar de una crítica fuerte a una frase positiva. Por eso, una estrategia útil es empezar con un lenguaje más neutral. Por ejemplo, en vez de decir: “Me veo horrible”, puede aprender a decir: “Hoy estoy teniendo un pensamiento negativo sobre mi cuerpo, pero eso no significa que sea verdad”.
Este pequeño cambio ayuda a separar los pensamientos de los hechos.
4. Promuevan actividades donde la apariencia no sea el centro : El deporte, la música, el arte, la lectura, los amigos, los hobbies, el voluntariado o cualquier actividad que conecte al adolescente con lo que disfruta puede ayudarle a recordar que su vida es mucho más que cómo se ve.
Cuando un adolescente se siente capaz, acompañado y valorado por lo que es, la apariencia pierde un poco de poder.
5. Enfoquen la conversación en salud, no en números : Es importante evitar que la conversación gire alrededor de peso, calorías, talla o comparaciones. El foco debe estar en hábitos que cuidan el bienestar: dormir mejor, comer de forma suficiente y equilibrada, moverse con gusto, descansar, hablar de lo que siente y pedir ayuda cuando lo necesita.
¿Cuándo pedir ayuda?
A veces, las preocupaciones por el cuerpo pueden volverse muy intensas. Es recomendable buscar apoyo profesional si el adolescente piensa constantemente en su apariencia, evita actividades por cómo se ve, cambia de forma marcada sus hábitos de alimentación o ejercicio, o su autoestima y estado de ánimo se ven afectados.
Pedir ayuda no significa que algo esté “mal” con él o ella. Significa que no tiene que resolverlo solo.
Un mensaje para las familias
La adolescencia ya trae suficientes preguntas internas: “¿quién soy?”, “¿encajo?”, “¿les gusto?”, “¿soy suficiente?”. Por eso, la familia puede convertirse en un lugar de descanso, donde el adolescente no se sienta evaluado por su apariencia, sino amado por su historia, su sensibilidad, sus talentos, sus esfuerzos y su forma única de estar en el mundo.
Acompañar la imagen corporal no es convencerlo de que “se ve bien”. Es ayudarlo a recordar que su valor no depende de cómo se ve.
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Crédito: Artículo adaptado para Mi Manual del Bebé / Creciendo en Familia a partir de las ideas compartidas por Daniel Wong en Teen Body Image: How to Feel Better About Your Body, publicado el 27 de mayo de 2026.
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