Ansiedad: cómo saber cuándo es normal y cuándo necesitas ayuda
Sentir ansiedad no significa necesariamente que tengas un problema de salud mental. La ansiedad es una emoción normal que todos podemos experimentar en diferentes momentos de la vida: antes de una entrevista, frente a una situación difícil, cuando estamos preocupados por nuestros hijos o cuando atravesamos un periodo de incertidumbre.
El problema aparece cuando esa ansiedad deja de ser pasajera y comienza a interferir con nuestra vida cotidiana.
En un episodio del podcast Cuida tu Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, la doctora María Luisa Arenas, médica psiquiatra especialista en psiquiatría de adulto mayor, explica qué es realmente la ansiedad, cómo puede manifestarse y cuáles son las señales que indican que puede ser momento de consultar a un especialista.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una emoción normal del ser humano, como el miedo, la alegría o la tristeza. Por eso, sentir ansiedad en determinados momentos no significa necesariamente tener una enfermedad o un trastorno de ansiedad.
Una situación difícil, un problema familiar, una preocupación laboral o una etapa especialmente exigente pueden provocar una respuesta emocional de ansiedad.
Lo importante es observar cuánto dura, qué tan intensa es y, sobre todo, cuánto está afectando nuestra vida.
¿Cómo se puede sentir la ansiedad?
No todas las personas experimentan la ansiedad de la misma manera.
Puede sentirse como:
- angustia;
- miedo o temor;
- preocupación constante;
- sensación de incomodidad;
- inquietud;
- dificultad para concentrarse;
- pensamientos que dan vueltas una y otra vez sobre el mismo problema.
También puede manifestarse a través del cuerpo.
Por ejemplo, algunas personas pueden experimentar inquietud motora o conductas como morderse las uñas. Sin embargo, presentar uno de estos síntomas de forma aislada no significa automáticamente que exista un trastorno de ansiedad.
Para hacer un diagnóstico es necesario evaluar el conjunto de síntomas y la manera en que están afectando a la persona.
Ansiedad normal o trastorno de ansiedad: ¿cuál es la diferencia?
Una de las claves está en cuánto afecta la ansiedad el funcionamiento cotidiano.
Cuando existe un trastorno de ansiedad, los síntomas pueden presentarse de manera persistente, casi todos los días, y comenzar a interferir con diferentes áreas de la vida.
Por ejemplo, una persona puede:
- tener dificultades importantes para concentrarse en el trabajo;
- cometer errores que antes no cometía;
- sentirse incapaz de cumplir normalmente sus responsabilidades;
- tener problemas en sus relaciones familiares o sociales;
- dejar de realizar determinadas actividades;
- experimentar un sufrimiento emocional constante.
No se trata simplemente de sentirse nervioso un día y estar bien durante el resto de la semana.
Cuando la ansiedad empieza a invadir la vida diaria, es importante prestarle atención.
La preocupación que no se detiene
Uno de los síntomas frecuentes que puede aparecer en los trastornos de ansiedad es la rumiación.
Se trata de quedarse pensando una y otra vez en la misma preocupación, dándole vueltas constantemente al problema.
Esta preocupación puede ocupar tanto espacio mental que dificulta concentrarse en otras actividades, trabajar o simplemente disfrutar el momento presente.
Ansiedad y depresión pueden aparecer juntas
Ansiedad y depresión no son lo mismo, pero pueden coexistir.
Algunas personas que presentan un trastorno de ansiedad pueden desarrollar síntomas depresivos y también es posible que ambas condiciones aparezcan al mismo tiempo. Por eso, intentar identificar por cuenta propia exactamente qué trastorno se tiene puede resultar difícil.
Más importante que ponerle un nombre en casa es aprender a reconocer que algo está afectando nuestro bienestar y buscar orientación profesional.
¿Cuándo es momento de consultar?
Una señal importante es sentir que ya no podemos manejar solos la situación o las emociones que estamos experimentando.
También es recomendable buscar ayuda cuando la ansiedad:
- afecta nuestras relaciones familiares;
- comienza a generar conflictos frecuentes;
- afecta el rendimiento laboral o académico;
- produce tristeza persistente;
- hace que dejemos de realizar actividades;
- dificulta salir de casa o enfrentar determinadas situaciones;
- genera crisis intensas;
- disminuye de forma importante nuestra calidad de vida.
No es necesario esperar a estar completamente desbordados para consultar.
Un profesional de salud mental puede evaluar lo que está ocurriendo y determinar si se trata de una reacción emocional frente a una situación determinada o si existe un trastorno que necesita tratamiento.
¿Cómo se diagnostica un trastorno de ansiedad?
La evaluación comienza con una historia clínica completa.
El profesional necesita conocer no solo los síntomas emocionales, sino también otros aspectos de la salud de la persona, los medicamentos que utiliza y las circunstancias que está atravesando.
Esto es importante porque algunos problemas médicos, incluidos ciertos trastornos cardíacos o de la tiroides, así como determinadas sustancias o medicamentos, pueden producir síntomas similares a los de la ansiedad.
Dependiendo de cada caso, el médico puede considerar necesario solicitar exámenes adicionales.
¿Cómo se trata la ansiedad?
El tratamiento depende de cada persona y de la intensidad de los síntomas.
No todas las personas con un trastorno de ansiedad necesitan medicamentos.
Existen tratamientos farmacológicos y alternativas no farmacológicas que pueden ayudar a controlar los síntomas.
Entre las herramientas mencionadas por la especialista se encuentran:
- psicoterapia;
- técnicas de respiración;
- técnicas de relajación;
- meditación;
- mindfulness;
- terapia cognitivo-conductual.
Cuando es necesario utilizar medicamentos, la decisión debe tomarse junto con el psiquiatra.
También es importante entender que el mindfulness o las técnicas de relajación pueden ser herramientas útiles, pero no necesariamente sustituyen un tratamiento profesional cuando existe un trastorno de ansiedad.
¿Qué sucede durante una crisis de pánico?
Dentro de los trastornos de ansiedad también se encuentra el trastorno de pánico.
Durante una crisis de pánico puede aparecer una sensación súbita e intensa de ansiedad acompañada de síntomas físicos como:
- dificultad para respirar;
- respiración acelerada;
- sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos;
- inquietud intensa;
- sensación de querer salir corriendo;
- miedo a perder el control;
- sensación de que algo muy grave está ocurriendo.
Estas crisis pueden ser tan intensas que algunas personas terminan buscando ayuda en un servicio de urgencias.
La familia también puede ayudar
Cuando alguien cercano está atravesando un problema de ansiedad, decirle simplemente que se calme, que ponga de su parte o que controle lo que siente no siempre ayuda.
Para una persona con un trastorno de ansiedad puede ser muy difícil controlar por sí sola sus síntomas.
La familia puede desempeñar un papel importante abriendo espacios para hablar sobre lo que está ocurriendo, escuchando sin minimizar el sufrimiento y ayudando a la persona a buscar orientación profesional cuando sea necesario.
Pedir ayuda también es cuidar la salud
Hablar de salud mental sigue generando miedo en muchas familias. Pero consultar a un psicólogo o a un psiquiatra no significa necesariamente que exista una enfermedad grave.
Buscar ayuda permite entender lo que está ocurriendo, aprender herramientas para manejar los síntomas y recibir tratamiento cuando realmente se necesita. Si la ansiedad está afectando tu vida cotidiana, tus relaciones, tu trabajo o tu bienestar, consultar puede ser el primer paso para sentirte mejor.
Contenido elaborado a partir del episodio “Hablemos de ansiedad” del podcast Cuida tu Salud de la Fundación Santa Fe de Bogotá, con la participación de la doctora María Luisa Arenas.
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