Uno de los mecanismos que utilizamos todas las personas cuando nos sentimos ansiosos es ir en busca de algo para comer, en especial los alimentos dulces y durante la noche. Esto tiene una explicación fisiológica y se relaciona con las sustancias que secreta nuestro cerebro cuando comemos algo dulce, como el chocolate, por ejemplo. Nos ayuda a calmarnos, a conciliar el sueño, a sentirnos mas tranquilos. Pero después vienen las culpas y los arrepentimientos. Yo no recomiendo que en períodos de confinamiento se intenten cambios muy drásticos en la alimentación, pero si estas gastando menos calorías es muy probable que ganes un par de kilos.
Lo que si aconsejo y que ayuda mucho en el manejo de la ansiedad en general es establecer un orden, una rutina en la cual te levantes todos los días a la misma hora e incorpores a tu actividad daría un tiempo para ejercitarte. Esto es muy necesario porque nuestro cerebro funciona en forma eficiente y estable cuando es capaz de predecir lo que va a ocurrir y tiene certeza de cuáles son las diferentes estrategias que hay que utilizar para resolver algún problema que se le presente.
Pero en este período, en pandemia, en confinamiento, no tenemos certeza ni predictibilidad de lo que pueda pasar. Entonces debemos organizarnos a través de una rutina diaria que nos diga: Si yo hago A entonces B. Incorporar el ejercicio además ayuda a que nuestro organismo funcione mejor porque nos mantenemos más activos, el cerebro secreta ciertas hormonas similares a los antidepresivos que se administran en forma externa y que nos calman naturalmente. Es una combinación de conductas que está comprobado científicamente trae beneficios para la mente y el cuerpo y disminuye la ansiedad.
Psicóloga Jacqueline Deutsch
Magister en Psicoanálisis

