El segundo año de vida es una etapa fascinante en el desarrollo del lenguaje infantil. Durante estos meses, los avances son notables y cada palabra nueva es una pequeña conquista. Si eres mamá, papá o cuidador, entender este proceso te ayudará a acompañar mejor a tu pequeño.
¿Qué pasa entre los 12 y 18 meses?
Entre los 12 y 18 meses, los niños y niñas comienzan a enriquecer su repertorio de sonidos. En esta etapa:
Utilizan sílabas directas, inversas y algunas más complejas.
Aprenden sonidos propios de su idioma, lo que da lugar a nuevas palabras.
Estas palabras, aunque no siempre claras, representan situaciones completas y suelen ir acompañadas de gestos o entonaciones.
Es normal que las palabras no suenen igual que en un adulto. Pueden:
Omitir sílabas
Unir varias palabras
Incluso inventar términos nuevos
Esto puede hacer que solo las personas más cercanas al niño logren entenderlo con facilidad.
¿Por qué influye la alimentación en el habla?
La introducción de nuevos alimentos también juega un rol clave. Masticar trozos, carnes blandas y texturas variadas ayuda a fortalecer los músculos necesarios para hablar. ¡Sí! Lo que come también influye en cómo habla.
¿Qué sucede después de los 18 meses?
Pasado el año y medio, notarás grandes cambios:
Disminuyen las palabras «inventadas» o fusionadas
Aparecen frases de dos palabras, donde una suele ser estable y la otra cambia según lo que quieren expresar
Por ejemplo:
“quiero tete”
“quiero mamá”
Además, comienzan a usar el lenguaje para:
Nombrar objetos
Indicar ubicación
Expresar posesión
Frases como “eto e miau” (esto es un gato) o “nena tá casa” (la nena está en la casa) son muy comunes.
El segundo año es una etapa maravillosa para observar cómo el lenguaje florece. Cada palabra, gesto o entonación es una pista de lo mucho que tu hijo o hija está aprendiendo. Acompáñalo hablando mucho, jugando, cantando y, sobre todo, escuchando.
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