¿Por qué duelen los pezones durante la lactancia? Causas y qué hacer
Una ligera sensibilidad puede aparecer durante los primeros días mientras la mamá y el bebé aprenden a amamantar. Sin embargo, sentir dolor intenso en cada toma, presentar grietas, sangrado o molestias que no mejoran no debe considerarse normal.
La causa más frecuente es un agarre superficial o una posición inadecuada del bebé. También pueden intervenir el uso incorrecto del extractor, la irritación de la piel, algunas dificultades en la boca del bebé, el vasoespasmo o, en ciertos casos, una infección.
Lo más importante es buscar ayuda temprana. Corregir la causa suele permitir que los pezones se recuperen y que la lactancia sea mucho más cómoda.
¿Es normal que duelan los pezones al amamantar?
En los primeros días puede sentirse sensibilidad o una molestia breve cuando el bebé se prende al pecho. Esta sensación debería disminuir cuando logra un agarre profundo y comienza a succionar de manera efectiva.
Consulta con un profesional de la salud o una asesora de lactancia si:
- El dolor continúa durante toda la toma.
- Te duelen uno o ambos pezones en cada alimentación.
- El dolor es intenso o está empeorando.
- Hay grietas, heridas o sangrado.
- El pezón queda aplastado, en forma de cuña o blanco después de amamantar.
- El dolor no mejora durante la primera o segunda semana.
La lactancia puede requerir aprendizaje y acompañamiento, pero no debería mantenerse dolorosa cuando el bebé está bien posicionado y agarrado al pecho.
Causas frecuentes del dolor en los pezones
1. Agarre superficial o posición inadecuada
Es una de las causas más frecuentes. Cuando el bebé toma solamente el pezón y no una buena parte de la areola, el pezón puede quedar presionado contra la parte dura del paladar. Esto produce fricción, pellizcos, grietas y dolor.
Algunas señales de que el agarre debe revisarse son:
- Dolor que continúa después de los primeros segundos.
- Sonidos de chasquido durante la toma.
- Mejillas hundidas al succionar.
- Bebé inquieto o que se desprende constantemente.
- Pezón aplastado, marcado o blanco al finalizar.
- Tomas muy largas sin señales claras de que el bebé está tragando.
La mejor forma de identificar el problema es permitir que un profesional capacitado observe una toma completa.
2. Retirar al bebé sin romper la succión
Halar al bebé mientras todavía está prendido puede lesionar el pezón.
Para retirarlo, introduce suavemente un dedo limpio en la esquina de su boca hasta romper el vacío y luego separa al bebé del pecho.
3. Uso incorrecto del extractor de leche
Un embudo de tamaño inadecuado, una succión demasiado fuerte o sesiones excesivamente prolongadas pueden causar inflamación, rozaduras, moretones y grietas.
La extracción de leche no debería doler. El pezón debe moverse libremente dentro del embudo, sin rozar continuamente contra sus paredes.
Si notas dolor o heridas, revisa el tamaño de la copa y disminuye la intensidad de la succión.
4. Dificultades en la boca del bebé
En algunos casos, un frenillo lingual restrictivo, una dificultad para mover la lengua, la congestión nasal u otra condición de la boca o la mandíbula puede afectar el agarre.
No todos los bebés con frenillo necesitan tratamiento. La valoración debe incluir el movimiento de la lengua, la transferencia de leche, el aumento de peso y la observación de una toma.
5. Irritación o dermatitis
El jabón, los perfumes, algunos detergentes, las cremas, los protectores húmedos y el roce constante pueden irritar la piel del pezón y la areola.
La dermatitis puede producir:
- Picazón.
- Enrojecimiento.
- Descamación.
- Ardor.
- Pequeñas ampollas o zonas húmedas.
Evita aplicar productos medicados sin indicación profesional, ya que algunas lesiones de la piel necesitan un tratamiento específico.
6. Vasoespasmo del pezón
El vasoespasmo ocurre cuando los vasos sanguíneos del pezón se contraen. Puede causar dolor punzante, quemante o profundo, especialmente después de la toma o cuando hace frío.
El pezón puede cambiar de color: primero puede ponerse blanco y después morado, azulado o rojo.
Mantenerlo abrigado después de amamantar puede ayudar, pero si el dolor es fuerte o frecuente debe ser evaluado por un profesional.
7. Infección
Las grietas persistentes, las costras amarillentas, la secreción, el aumento del enrojecimiento o una herida que no cicatriza pueden indicar una infección de la piel.
El dolor quemante se atribuye algunas veces a una infección por hongos o candidiasis. Sin embargo, este diagnóstico no debe hacerse únicamente por los síntomas, porque el dolor también puede relacionarse con problemas de agarre, dermatitis, vasoespasmo o inflamación.
Evita usar tratamientos antifúngicos o antibióticos sin una valoración profesional.
8. Punto blanco o ampolla en el pezón
Puede aparecer un pequeño punto blanco y doloroso, conocido como ampolla de leche o bleb. Actualmente se considera una manifestación de inflamación en la salida de un conducto.
No debes pincharlo, exprimirlo, rasparlo ni levantar la piel con una aguja. Esto puede aumentar la inflamación, producir una herida y favorecer una infección.
Debe ser evaluado por un profesional si persiste o causa mucho dolor.
¿Qué hacer si tienes los pezones doloridos o agrietados?
Revisa primero el agarre
Las cremas pueden aliviar temporalmente, pero ninguna solucionará el problema si el bebé continúa agarrándose de forma superficial.
Busca el apoyo de una asesora de lactancia, enfermera, matrona, pediatra u otro profesional capacitado.
Continúa amamantando si puedes
En la mayoría de los casos es posible continuar con la lactancia. No es necesario reducir arbitrariamente la duración de las tomas para “descansar” el pezón, ya que esto no corrige la causa.
Si el dolor es tan intenso que no puedes poner al bebé al pecho, puedes extraer leche temporalmente para alimentarlo y proteger la producción.
La extracción debe realizarse con una técnica cómoda y sin tratar de vaciar completamente el seno. Solicita ayuda profesional lo antes posible.
Cuida suavemente la piel
- Lava tus manos antes de tocar una herida.
- Durante el baño, utiliza agua y evita aplicar jabón directamente sobre los pezones.
- Seca la zona con pequeños toques, sin frotar.
- Cambia los protectores de lactancia cuando estén húmedos.
- Usa un sostén cómodo que no comprima los senos.
- Evita alcohol, perfumes, exfoliantes y remedios caseros irritantes.
- Una pequeña cantidad de lanolina purificada o de un producto hidratante compatible con la lactancia puede ayudar en algunos casos.
Consulta antes de aplicar una crema si existe dermatitis, alergia, secreción o una herida que no mejora.
No utilices pezoneras por tu cuenta. Pueden ser útiles en situaciones específicas, pero deben elegirse y supervisarse correctamente para comprobar que el bebé esté recibiendo suficiente leche.
¿Qué hacer si además sientes el seno duro o inflamado?
La congestión y la inflamación del seno no deben tratarse con masajes fuertes ni intentando extraer toda la leche.
Las recomendaciones incluyen:
- Amamantar según las señales de hambre del bebé.
- No extraer leche adicional con el objetivo de vaciar completamente el pecho.
- Extraer solamente lo necesario para alimentar al bebé o aliviar una presión incómoda.
- Aplicar frío envuelto en una tela durante periodos cortos para disminuir la inflamación.
- Evitar masajes profundos, aparatos vibratorios y presión intensa.
- Evitar el calor prolongado, aunque algunas mamás sientan alivio momentáneo.
- No reventar puntos blancos o ampollas.
La extracción excesiva puede estimular una mayor producción de leche y mantener el ciclo de congestión e inflamación.
¿Cuándo debes consultar rápidamente?
Busca atención médica el mismo día si presentas:
- Fiebre o escalofríos.
- Una zona roja, caliente, hinchada y dolorosa en el seno.
- Malestar general parecido al de una gripa.
- Secreción con pus.
- Grietas profundas o sangrado persistente.
- Ampollas agrupadas o lesiones muy dolorosas.
- Un bulto que crece o no mejora.
- Dolor intenso que apareció de repente.
- Síntomas que empeoran a pesar de corregir el agarre.
También debes consultar si el bebé no está aumentando de peso, parece no recibir suficiente leche, está demasiado somnoliento para alimentarse o moja menos pañales de lo esperado.
La lactancia no tiene que convertirse en una experiencia dolorosa
Pedir ayuda no significa que estés haciendo algo mal. Amamantar es una habilidad que aprenden juntos la mamá y el bebé.
Una valoración temprana permite corregir el agarre, identificar otras causas y evitar que una pequeña lesión avance.
No tienes que soportar dolor para poder amamantar. Tu bienestar también es parte de una lactancia saludable.
Para mas informacion de como tener una lactancia exitosa , preguntale al Dr Manuel
Este artículo brinda información general y no reemplaza la valoración individual de un profesional de la salud.
Fuentes consultadas
- Academy of Breastfeeding Medicine. Protocolo clínico sobre dolor persistente asociado con la lactancia.
- Academy of Breastfeeding Medicine. Protocolo clínico sobre el espectro de la mastitis.
- Centers for Disease Control and Prevention. Recomendaciones sobre dolor y sensibilidad durante la lactancia.
- National Health Service. Pezones doloridos o agrietados durante la lactancia.
- American Academy of Pediatrics. Recomendaciones y apoyo para una lactancia saludable.

David Vásquez Awad
Ginecólogo
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