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Piso pélvico en el embarazo y parto: cómo cuidarlo y cuándo consultar

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Embarazo y parto: ¿qué hago con mi piso pélvico?

El piso pélvico es una parte del cuerpo de la que muchas mujeres han escuchado poco, pero que cumple funciones fundamentales durante la vida, el embarazo, el parto y el posparto.

En este episodio del podcast Cuida tu Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, Sandra Nieto conversa con el doctor Carlos Beltrán, médico ginecólogo y especialista en piso pélvico, sobre qué es el piso pélvico, cómo cambia durante el embarazo, qué síntomas pueden aparecer y cuándo consultar.

¿Qué es el piso pélvico?

El piso pélvico es una estructura anatómica que puede compararse con un embudo o una estructura cóncava. Se encarga de soportar las estructuras de la pelvis, como el útero, el recto, la vejiga y los intestinos.

Es principalmente muscular, pero también incluye ligamentos, vasos, nervios y estructuras óseas sobre las cuales se apoya, como los huesos de la pelvis y algunos huesos de la columna.

El piso pélvico tiene tres funciones principales:

  • Continencia urinaria y vaciado de la vejiga.
  • Continencia fecal y vaciado rectal.
  • Función sexual y reproductiva.

Cuando esta estructura anatómica falla, los órganos que sostiene también pueden fallar. Por eso pueden aparecer problemas urinarios, fecales o dolor.

¿Cómo afecta el embarazo al piso pélvico?

Durante el embarazo, las presiones sobre el piso pélvico aumentan. Esta estructura está diseñada para soportar ciertas presiones, pero en el embarazo debe cumplir una doble función: ser lo suficientemente fuerte para sostener, pero también lo suficientemente elástica para permitir que, al final del embarazo y durante el parto, el bebé pueda pasar por el canal del parto evitando el mayor daño posible.

Esta función de distensión del piso pélvico se relaciona con las hormonas que se producen durante el embarazo, como la progesterona y la relaxina.

Principales problemas asociados a la debilidad del piso pélvico

Los principales síntomas relacionados con debilidad del piso pélvico tienen que ver con la incontinencia urinaria en el embarazo.

Hay diferentes tipos de incontinencia urinaria, pero la más frecuente es la de esfuerzo. Es decir, el escape de orina que se presenta al toser, correr, estornudar, hacer actividad física o durante las relaciones sexuales.

También pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Sensación de presión.
  • Sensación de bulto o peso.
  • Algo que se asoma por la vagina.
  • Dolor pélvico.
  • Aumento en la frecuencia de ir al baño.
  • Necesidad de levantarse más en la noche para orinar.
  • Dolor lumbar.
  • Estreñimiento.

Aunque puede haber un espectro de síntomas urinarios, fecales y vaginales, el principal síntoma suele ser la incontinencia urinaria.

¿Qué tan frecuente es la incontinencia después del embarazo?

La frecuencia puede variar según diferentes factores: el tipo de parto, si fue un parto instrumentado, si hubo episiotomía, si el bebé tuvo un peso fetal muy grande o si fue un embarazo múltiple.

En general, la probabilidad de que una mujer tenga incontinencia después de un embarazo es de aproximadamente 2 a 3 por cada 10 mujeres.

Es algo relativamente frecuente, pero lo importante es conocer las alternativas que existen para disminuir ese riesgo tanto como sea posible.

¿Por qué se debilita el piso pélvico?

Durante el embarazo, el bebé ejerce una presión constante y los músculos se distienden por efecto de las hormonas. Esto puede aumentar la probabilidad de debilidad del piso pélvico.

Pero el embarazo no es la única causa. En mujeres no embarazadas también pueden influir otros factores, como:

  • Sobrepeso u obesidad.
  • Presiones abdominales elevadas.
  • Enfermedades pulmonares obstructivas con tos frecuente.
  • Diabetes.
  • Algunas enfermedades del colágeno.
  • Menopausia.

En la menopausia, por ejemplo, se pierde masa muscular y colágeno, lo que puede favorecer fallas en el piso pélvico.

¿Hay grados de incontinencia urinaria?

Sí. Existen diferentes grados y tipos de incontinencia.

La incontinencia de esfuerzo puede ser leve, moderada o severa. En términos generales:

  • La incontinencia severa puede presentarse con una risa, al dar un paso o al poner un pie en un escalón.
  • La incontinencia moderada suele aparecer al correr o con una tos fuerte.
  • La incontinencia leve puede presentarse con grandes esfuerzos, ejercicios de alto impacto o al levantar objetos pesados.

También existen clasificaciones clínicas y exámenes que ayudan a evaluar mejor cada caso.

¿Qué puede hacer una mujer para cuidar su piso pélvico?

Hay varias medidas que pueden ayudar. Una de las más importantes es actuar sobre factores de riesgo modificables.

El sobrepeso y la obesidad son enemigos importantes del piso pélvico. Por eso, mantener buenos hábitos alimenticios, cuidar la salud cardiovascular y hacer ejercicio de rutina son medidas importantes.

También es clave cuidar el abdomen, el llamado core o núcleo abdominal, así como los rectos abdominales y la cintura lumbar, porque dan estabilidad a la pelvis. Estos músculos se conectan con los de la pelvis y funcionan en armonía.

Cuando hay pobre tono muscular, pueden cambiar las presiones abdominales y esto impacta el piso pélvico.

Hábitos cotidianos que influyen en el piso pélvico

Cosas aparentemente sencillas pueden hacer una gran diferencia.

Por ejemplo, sentarse bien en la taza para orinar o hacer deposición. Muchas mujeres aguantan la orina, no se sientan completamente o adoptan posturas inadecuadas para orinar. Estos hábitos pueden generar contracturas en los músculos del piso pélvico.

Para que haya un adecuado vaciado de la vejiga, debe haber una relajación completa de los músculos del piso pélvico. Si hay contractura o no hay relajación completa, la vejiga puede no vaciarse bien, dejando volúmenes de orina. En algunas situaciones, esto puede favorecer infecciones urinarias frecuentes.

También puede ayudar poner una silla o un escalón para levantar las rodillas por encima de la cadera. Esto cambia la angulación de los músculos en relación con el recto y facilita el vaciamiento rectal.

Conciencia del piso pélvico

Es importante que la mujer tenga conciencia de sus músculos del piso pélvico. Aunque no siempre es fácil, ayuda aprender a reconocerlos y activarlos.

Cada vez que vaya a hacer un esfuerzo físico, puede hacer una precontracción o contracción antes y durante el esfuerzo. Esto puede ayudar a evitar fugas o sobredistensión de los músculos.

Deportes que pueden ayudar

Algunas prácticas pueden contribuir al bienestar del piso pélvico.

El yoga, por ejemplo, trabaja la respiración y el estiramiento, y fortalece los músculos de la cintura pélvica. El pilates también puede jugar un papel importante.

La natación impacta la parte cardiovascular y muscular, pero también ayuda con la postura, que es otro aspecto importante para evitar problemas del piso pélvico.

Deportes de alto impacto

Algunas actividades pueden impactar negativamente el piso pélvico, especialmente aquellas que generan hiperpresiones en el abdomen.

Entre ellas se mencionan la halterofilia y el crossfit, porque son actividades de alto impacto que pueden generar presiones abdominales elevadas. A largo plazo, estas hiperpresiones pueden afectar el piso pélvico.

Mitos frecuentes sobre el piso pélvico en el embarazo

“Voy a tener cesárea para no dañar mi piso pélvico”

Este es uno de los mitos más frecuentes. Durante el embarazo ya ocurren cambios dinámicos en el piso pélvico que pueden afectarlo, independientemente de que el parto sea vaginal o por cesárea.

La cesárea no es un factor protector definitivo frente al daño del piso pélvico.

“La faja fortalece el abdomen después del parto”

Otro mito frecuente es el uso de fajas durante el embarazo o después del parto.

Tradicionalmente, algunas pacientes usan faja después del parto pensando que ayudará a que la piel se adhiera, a que no quede flácida o a fortalecer el abdomen. Sin embargo, las fajas pueden impedir la distensibilidad adecuada del abdomen y aumentar la presión intraabdominal, generando más presión sobre el piso pélvico.

Además, si los músculos están débiles y se les coloca algo que los ayuda a soportar, pueden debilitarse más.

En algunos casos, por dolores en el pubis o pubalgias, se pueden considerar otras herramientas como el kinesiotape, pero una faja no sería recomendable como medida general.

“Los ejercicios de Kegel se hacen cortando el chorro de orina”

Muchas veces se ha escuchado que para fortalecer los músculos del piso pélvico hay que orinar, cortar el chorro, soltar y volver a cortar.

Aunque esa puede parecer una forma de identificar los músculos, no es la manera adecuada de fortalecerlos. Es un mecanismo antifisiológico, porque se está dando al cuerpo la orden de orinar y contraer al mismo tiempo.

Si se busca hacer contracciones, es mejor hacerlas en otro momento del día: viendo televisión, leyendo o en una situación tranquila, no mientras se está orinando.

 

Prácticas cotidianas para el bienestar del piso pélvico

Entre las prácticas cotidianas que pueden contribuir al bienestar del piso pélvico están:

  • Cuidar el peso.
  • Mantener una buena musculatura abdominal.
  • Hacer ejercicio.
  • Evitar esfuerzos constantes de hiperpresión.
  • Tener una adecuada higiene miccional.
  • No aguantar la orina.
  • Ir con cierta frecuencia al baño.
  • Sentarse adecuadamente en el inodoro.
  • Tomarse el tiempo para vaciar la vejiga.
  • Evitar pujar para orinar.
  • Cuidar el estreñimiento.
  • No fumar.
  • Mantener una buena masa muscular.

El estreñimiento también impacta la función del piso pélvico y la función vesical.

Después de los 40 años y cerca de la menopausia, puede haber pérdida de masa muscular o sarcopenia. Así como se pierde masa muscular en otras partes del cuerpo, también pueden perderse fibras musculares en el piso pélvico, favoreciendo problemas de incontinencia o prolapsos a largo plazo.

Signos de debilidad del piso pélvico antes de buscar un embarazo

Si una mujer ya tiene incontinencia urinaria o algún prolapso, es decir, algún órgano descendido a través de la vagina o que incluso sale por la vagina, un próximo embarazo puede exacerbar esa sintomatología.

En estos casos, la paciente debe hacer rehabilitación durante el embarazo y el posparto, aunque esto no garantiza al 100 % que los síntomas no empeoren.

En general, entre más embarazos y partos se tengan, mayor es la probabilidad de presentar algún trastorno del piso pélvico.

Desgarros perineales y piso pélvico

Una condición poco frecuente, pero importante, son los desgarros perineales que pueden ocurrir durante un parto vaginal, especialmente los desgarros del esfínter anal.

Estos desgarros, grado 3 o 4, rompen el esfínter y pueden hacer que la paciente tenga incontinencia fecal en el futuro, una condición de gran impacto en la calidad de vida.

Aunque deben corregirse adecuadamente en el momento, estas pacientes también deben hacer rehabilitación del piso pélvico después del parto.

Además, pueden tener mayor riesgo de presentar nuevamente un desgarro en un embarazo futuro. En estos casos específicos, se recomienda discutir con el ginecólogo la vía del parto en un segundo embarazo, teniendo en cuenta variables como el peso del bebé, el tamaño de la cabeza y el funcionamiento del esfínter.

En algunas situaciones concretas, la cesárea podría ser una alternativa más saludable para el bienestar del piso pélvico en un futuro embarazo.

¿Cuándo consultar?

Lo ideal es consultar con un especialista en piso pélvico, alguien con experiencia en este aspecto y que tenga el apoyo de un departamento de rehabilitación conformado y entrenado.

No todas las instituciones cuentan con estos departamentos o con los equipos necesarios. Por eso, el mensaje es claro:

Primero, estos síntomas no deben normalizarse.

Segundo, es importante buscar un especialista entrenado en el tema y con experiencia.

Tercero, la institución debe contar con un departamento de rehabilitación de piso pélvico establecido.

En algunos casos, especialmente cuando hay incontinencia fecal, también puede participar un coloproctólogo, porque se trata de un manejo multidisciplinario.

Un mensaje final

Los problemas del piso pélvico pueden afectar de manera importante la calidad de vida, pero existen alternativas de tratamiento y rehabilitación.

Ante cualquier síntoma como escape de orina, sensación de peso, dolor pélvico, dificultad para vaciar la vejiga, estreñimiento persistente o antecedentes de desgarros importantes, lo mejor es consultar con un especialista.

Contenido basado en el podcast Cuida tu Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, con la participación del doctor Carlos Beltrán, médico ginecólogo y especialista en piso pélvico.

 

Para mas informacion sobre cuidados del embarazo, preguntale al Dr Manuel 

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