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Asma: síntomas, diagnóstico y tratamiento para controlarla

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Asma: síntomas, diagnóstico y claves para mantenerla bajo control

El asma es una enfermedad respiratoria frecuente que puede aparecer durante la infancia, pero también desarrollarse en la vida adulta. Aunque muchas personas la relacionan únicamente con el uso de inhaladores durante una crisis, en realidad se trata de una enfermedad inflamatoria que necesita diagnóstico, seguimiento y un tratamiento adecuado.

En un episodio del podcast Cuida tu Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, la doctora Milena García, médica internista y neumóloga, explica qué ocurre en los pulmones de una persona con asma, cuáles son sus principales síntomas y por qué un buen control permite llevar una vida activa y saludable.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad caracterizada por la inflamación persistente de las vías respiratorias, especialmente de los bronquios. Esta inflamación puede hacer que las vías aéreas se estrechen y dificulten la salida del aire de los pulmones.

Por esta razón, durante una crisis la persona puede sentir que le falta el aire, que tiene el pecho apretado o que debe hacer un mayor esfuerzo para respirar.

El asma puede presentar periodos en los que los síntomas son evidentes y otros en los que parecen desaparecer. Sin embargo, sentirse bien durante un tiempo no significa necesariamente que la inflamación haya desaparecido o que el tratamiento pueda suspenderse sin supervisión médica.

🎧 ESCUCHA EL PODCAST AQUÍ
En este episodio de Cuida tu Salud, la doctora Milena García explica cómo reconocer el asma, cuáles son sus desencadenantes y qué alternativas existen para mantenerla controlada.

¿Cuáles son los síntomas del asma?

Los síntomas pueden variar entre una persona y otra y cambiar de intensidad con el tiempo. Los más frecuentes son:

  • Sensación de falta de aire o ahogo.
  • Presión u opresión en el pecho.
  • Silbidos al respirar, conocidos como sibilancias.
  • Tos persistente o recurrente.
  • Tos o dificultad para respirar durante el ejercicio.
  • Síntomas respiratorios que empeoran en la noche o la madrugada.

Algunas personas presentan síntomas leves y ocasionales, mientras que otras pueden sufrir crisis que requieren atención de urgencias u hospitalización.

¿Cómo sospechar asma en un niño?

En los primeros años de vida, no todos los episodios de tos o silbidos significan que un niño tenga asma bronquial. Las infecciones respiratorias, como la bronquiolitis en bebés, también pueden producir síntomas similares, especialmente durante los primeros dos años de vida.

Sin embargo, es recomendable consultar con el pediatra cuando el niño:

  • Tiene tos persistente o episodios frecuentes de tos.
  • Presenta silbidos en el pecho de manera recurrente.
  • Visita con frecuencia urgencias por síntomas respiratorios.
  • Tose, se fatiga o se queda sin aire al correr o jugar.
  • Se despierta en la noche debido a la tos.
  • Tiene antecedentes familiares de asma, rinitis alérgica o dermatitis.
  • Presenta síntomas cada vez que tiene una infección respiratoria.

La valoración médica es fundamental, porque el asma no debe diagnosticarse únicamente a partir de la tos o de un episodio aislado de sibilancias.

¿Por qué aparece el asma?

No existe una única causa. Su aparición puede estar relacionada con la combinación de predisposición genética y exposición a determinados factores ambientales.

Entre los factores asociados se encuentran:

  • Antecedentes familiares de asma o enfermedades alérgicas.
  • Antecedentes de alergias respiratorias en niños, rinitis alérgica o dermatitis atópica.
  • Exposición al humo del cigarrillo o del vapeo.
  • Contaminación del aire.
  • Algunas infecciones respiratorias durante la infancia.
  • Exposición a polvo, ácaros, moho, pólenes o animales, cuando existe sensibilidad.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Determinadas exposiciones laborales en adultos.

Una persona también puede desarrollar asma aunque no existan otros casos diagnosticados en su familia.

¿Qué puede desencadenar una crisis?

Las crisis pueden presentarse cuando una persona con asma entra en contacto con algún factor que irrita o inflama sus vías respiratorias. Los desencadenantes no son iguales para todos, pero pueden incluir:

  • Infecciones respiratorias.
  • Contaminación ambiental.
  • Humo de cigarrillo.
  • Polvo, ácaros, moho o pólenes.
  • Aire frío y seco.
  • Cambios bruscos de temperatura.
  • Actividad física, cuando el asma no está bien controlada.
  • Situaciones de estrés o emociones intensas.
  • Algunos alimentos o medicamentos, únicamente en personas sensibles.

Identificar los desencadenantes particulares ayuda a reducir el riesgo de nuevas crisis. Esto no significa eliminar alimentos o restringir actividades sin una indicación médica.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico combina varios elementos:

1. Historia clínica

El médico pregunta cuándo aparecen los síntomas, con qué frecuencia se presentan, qué los desencadena y si existen antecedentes personales o familiares de alergias o asma.

2. Evaluación de los síntomas

Se analiza la presencia de tos, sibilancias, opresión en el pecho, falta de aire y limitación para realizar ejercicio o actividades cotidianas.

3. Pruebas respiratorias

Una de las pruebas más utilizadas es la espirometría, que mide cuánto aire puede expulsar la persona y con qué rapidez lo hace.

También puede utilizarse la medición del óxido nítrico exhalado o FeNO, que ayuda a identificar ciertos tipos de inflamación en las vías respiratorias. En niños pequeños, algunas pruebas pueden ser difíciles de realizar y el especialista determinará cuál es la evaluación más apropiada.

¿Cómo se trata el asma?

El tratamiento debe personalizarse según la edad, la frecuencia de los síntomas, los antecedentes de crisis y los resultados de las pruebas.

Los inhaladores pueden cumplir diferentes funciones:

  • Medicamentos controladores o preventivos: ayudan a disminuir la inflamación y reducir el riesgo de crisis.
  • Medicamentos de alivio o rescate: ayudan a abrir las vías respiratorias cuando aparecen los síntomas.
  • Inhaladores combinados: contienen un broncodilatador y un medicamento antiinflamatorio.

El salbutamol continúa utilizándose como broncodilatador en determinados pacientes y situaciones. Sin embargo, depender repetidamente de él sin tratar la inflamación puede ser una señal de que el asma no está bien controlada. El medicamento de rescate y el esquema apropiado deben ser definidos por el médico de acuerdo con la edad y las características de cada paciente.

Los medicamentos inhalados llevan el tratamiento directamente a las vías respiratorias. En los niños, el uso de una inhalocámara o espaciador puede facilitar su administración, pero es indispensable aprender la técnica correcta.

¿Los inhaladores producen dependencia?

No. Los inhaladores no generan adicción. Son dispositivos que permiten que el medicamento llegue directamente a los pulmones.

La necesidad frecuente de utilizar un inhalador de rescate no significa que el cuerpo se haya “acostumbrado”. Puede indicar que la enfermedad no está suficientemente controlada y que el tratamiento necesita ser revisado.

Tampoco se deben suspender los medicamentos controladores porque el niño o el adulto se sienta mejor. Cualquier modificación debe hacerse junto con el profesional de salud.

¿Una persona con asma puede hacer ejercicio?

Sí. Cuando el asma está bien controlada, los niños y los adultos pueden realizar actividad física e incluso practicar deportes de alto rendimiento.

El ejercicio favorece la capacidad física, el bienestar general y el mantenimiento de un peso saludable. Si los síntomas aparecen frecuentemente al correr, jugar o entrenar, se debe consultar para revisar el control del asma y el tratamiento.

Una persona con asma no debería acostumbrarse a evitar el ejercicio por miedo a quedarse sin aire.

¿Qué hacer durante una crisis de asma?

Las familias deben aprender a reconocer los signos de dificultad respiratoria en los niños y contar con un plan de acción para el asma elaborado con el médico.

Es necesario acudir a urgencias cuando el niño o el adulto:

  • Tiene gran dificultad para respirar.
  • No puede hablar con normalidad debido a la falta de aire.
  • Respira muy rápido o realiza un esfuerzo evidente para respirar.
  • Presenta hundimiento entre las costillas o en la base del cuello.
  • Tiene los labios o el rostro azulados.
  • Se muestra confuso, muy somnoliento o agotado.
  • No mejora después de seguir el tratamiento de rescate indicado por su médico.
  • No cuenta con diagnóstico ni con un plan de manejo y presenta una primera crisis respiratoria importante.

Ante una dificultad respiratoria grave, no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan solos ni administrar medicamentos que no hayan sido formulados para esa persona.

¿El asma se cura?

Actualmente, el asma se considera una enfermedad crónica que puede controlarse. Algunos niños presentan una reducción importante de los síntomas durante la adolescencia, pero estos pueden regresar en la vida adulta.

Por eso es importante mantener los controles médicos, incluso durante los periodos en los que no existen molestias.

Con un diagnóstico correcto, el tratamiento apropiado, una buena técnica de inhalación y el reconocimiento temprano de los síntomas, la mayoría de las personas con asma puede estudiar, jugar, trabajar, hacer ejercicio y llevar una vida plena.

Para mas informacion de como manejar enfermedades en niños, preguntale al Dr Manuel 

Este contenido es informativo y no reemplaza la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud.

Fuentes consultadas

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