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Escoliosis en niños y adolescentes: señales y tratamiento

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Escoliosis en niños y adolescentes: señales que los padres pueden detectar

Un hombro más alto que el otro, una diferencia en la cintura o una parte de las costillas que sobresale al inclinarse pueden ser señales de escoliosis. Esta alteración de la columna puede avanzar silenciosamente durante el crecimiento porque, en muchos casos, no produce dolor. Por eso, observar algunos cambios físicos y consultar oportunamente puede ayudar a detectarla antes de que la curvatura progrese.

En un episodio del podcast Cuida tu Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, el doctor Fernando Alvarado, cirujano de columna, explica qué es la escoliosis, por qué aparece con mayor frecuencia durante la adolescencia y cuáles son las alternativas de tratamiento.

¿Qué es la escoliosis?

La escoliosis es una deformidad tridimensional de la columna. Aunque suele reconocerse porque la espalda se desvía hacia un lado, las vértebras también pueden rotar y producir cambios visibles en el tronco, los hombros, las costillas o la cintura.

El diagnóstico se confirma cuando una radiografía muestra una curvatura superior a 10 grados, medida mediante el llamado ángulo de Cobb.

Una pequeña asimetría corporal no significa automáticamente que el niño tenga escoliosis. La valoración médica y, cuando esté indicada, la radiografía son necesarias para confirmar el diagnóstico.

¿A qué edad aparece?

La escoliosis puede presentarse a distintas edades y tener diferentes causas. Algunos niños nacen con alteraciones en la formación de las vértebras, mientras que otros desarrollan la curvatura debido a enfermedades neuromusculares o síndromes genéticos.

Sin embargo, la forma más frecuente es la escoliosis idiopática del adolescente, que suele detectarse a partir de los 10 años y durante el crecimiento de la pubertad. Se denomina idiopática porque no se conoce una causa específica.

Puede afectar tanto a niñas como a niños, aunque las niñas tienen mayor probabilidad de desarrollar curvas que progresen y necesiten tratamiento.

🎧 ESCUCHA EL PODCAST AQUÍ
En este episodio de Cuida tu Salud, el doctor Fernando Alvarado explica cómo se detecta la escoliosis, qué tratamientos existen y por qué el diagnóstico oportuno es tan importante durante el crecimiento.

¿Dónde insertar el podcast?

Ponlo exactamente aquí, después de explicar qué es la escoliosis y a qué edad aparece. En este punto los padres ya entienden el tema y están motivados para escuchar la explicación completa del especialista.

¿Cuáles son las señales de escoliosis?

Las curvas pequeñas pueden pasar inadvertidas, especialmente cuando el niño utiliza ropa holgada. Algunas señales que los padres pueden observar son:

  • Un hombro más alto que el otro.
  • Un omóplato más sobresaliente.
  • Una cadera más alta que la otra.
  • Una cintura asimétrica.
  • Mayor espacio entre un brazo y un lado de la cintura.
  • El tronco inclinado hacia un lado.
  • Una parte de las costillas que sobresale más.
  • La ropa parece quedar torcida o desigual.
  • Al inclinarse hacia adelante, un lado de la espalda se ve más elevado.

Estas diferencias no confirman por sí solas la presencia de escoliosis, pero sí justifican una consulta con el pediatra o un especialista en ortopedia infantil o columna.

¿La escoliosis produce dolor?

No necesariamente. De hecho, muchos niños y adolescentes con escoliosis idiopática no sienten dolor, especialmente cuando la curvatura es leve.

Por eso no conviene esperar a que al niño le duela la espalda para consultar. En muchos casos, la primera señal es únicamente una asimetría corporal que alguien de la familia, un profesor o un profesional de la salud observa.

El dolor intenso, persistente o nocturno no debe atribuirse automáticamente a la escoliosis. Si se presenta, el médico debe evaluar otras posibles causas.

¿Cómo pueden observar los padres la espalda de su hijo?

Los padres pueden prestar atención a la postura del niño cuando está de pie, con los pies juntos y los brazos relajados a los lados.

También pueden observar qué sucede cuando el niño se inclina hacia adelante con las piernas estiradas y los brazos sueltos. Esta maniobra se conoce como prueba de flexión hacia adelante o test de Adams.

Durante la inclinación, se puede notar si:

  • Un lado de la espalda queda más elevado.
  • Una parte de las costillas sobresale.
  • Existe una diferencia marcada entre ambos lados del tronco.

Esta observación únicamente permite identificar una posible asimetría. No diagnostica la escoliosis y no reemplaza el examen médico.

¿Cómo se diagnostica la escoliosis?

El proceso puede incluir:

Examen físico

El profesional observa los hombros, los omóplatos, la cintura, las caderas y la alineación general del cuerpo. También puede realizar la prueba de flexión hacia adelante y utilizar un instrumento para medir la rotación del tronco.

Radiografía

Si el examen físico sugiere una curvatura, el médico puede solicitar una radiografía de la columna de pie. Esta permite medir el ángulo de Cobb y valorar la localización y magnitud de la curva.

Evaluación del crecimiento

El especialista también considera cuánto le falta por crecer al niño. El riesgo de progresión puede ser mayor cuando todavía queda un crecimiento importante.

No todos los niños necesitan radiografías periódicas. El especialista determinará cuándo están justificadas y con qué frecuencia deben realizarse.

¿Tener mala postura causa escoliosis?

La escoliosis idiopática no aparece porque el niño se siente mal, cargue una mochila, utilice el celular o duerma en determinada posición.

Una mala postura puede hacer que el cuerpo se vea desalineado y puede relacionarse con molestias musculares, pero no es lo mismo que una escoliosis estructural confirmada.

Tampoco es culpa del niño ni de los padres. En algunos casos existe una mayor predisposición familiar, por lo que conviene informar al médico si la mamá, el papá o un hermano han tenido escoliosis.

¿Puede corregirse sola?

Una curva verdadera no suele desaparecer espontáneamente. Algunas curvas leves pueden mantenerse estables y no requerir tratamiento activo, pero necesitan valoración y seguimiento para comprobar que no estén progresando.

Esperar una corrección natural o recurrir únicamente a masajes y manipulaciones sin seguimiento médico puede retrasar un tratamiento necesario.

El objetivo no siempre es dejar la columna completamente recta. En muchos casos, la prioridad es evitar que la curvatura aumente mientras el niño crece.

¿Cómo se trata?

El tratamiento se define de manera individual. Depende de:

  • La magnitud y localización de la curva.
  • La edad del niño.
  • El crecimiento que todavía le falta.
  • La rapidez con la que progresa la curvatura.
  • La causa de la escoliosis.
  • El estado general de salud.

Las principales alternativas son:

Observación y seguimiento

Las curvas leves pueden controlarse mediante consultas periódicas. El médico evaluará si permanecen estables o aumentan durante el crecimiento.

Corsé

Cuando el niño todavía está creciendo y existe riesgo de progresión, puede recomendarse un corsé hecho a la medida.

Su función principal es evitar que la curva empeore y reducir la posibilidad de necesitar cirugía. Para que sea efectivo debe utilizarse durante las horas indicadas por el especialista.

Ejercicio y fisioterapia

La actividad física ayuda a mantener la fuerza, la movilidad y el bienestar general. Algunos pacientes también pueden recibir ejercicios específicos supervisados.

Sin embargo, el ejercicio por sí solo no sustituye el corsé ni la cirugía cuando estos están indicados.

Cirugía

Puede considerarse cuando la curvatura es severa, continúa progresando o tiene un riesgo importante de empeorar.

No existe un único número que determine automáticamente la cirugía. Aunque suele valorarse en curvas cercanas o superiores a 45 o 50 grados, la decisión también depende del crecimiento, el tipo de curva y las características particulares del paciente.

¿Un niño con escoliosis puede hacer deporte?

En la mayoría de los casos, sí. Los niños y adolescentes con curvas leves o moderadas pueden estudiar, jugar y practicar actividad física normalmente, siguiendo las recomendaciones de su médico.

La escoliosis idiopática no significa que el niño deba abandonar el deporte. Mantenerse activo puede favorecer la fuerza muscular, la salud ósea, la autoestima y el bienestar emocional.

Cuando existe una cirugía reciente, el regreso al colegio y al deporte debe ser gradual y autorizado por el equipo tratante. Los tiempos de recuperación son diferentes para cada paciente.

La salud emocional también importa

La escoliosis suele diagnosticarse en una etapa en la que los adolescentes están construyendo su imagen corporal. Notar una asimetría, utilizar un corsé o enfrentar la posibilidad de una cirugía puede producir vergüenza, preocupación, tristeza o temor a los comentarios de otras personas.

Es importante permitir que el adolescente exprese cómo se siente, incluirlo en las decisiones apropiadas para su edad y evitar que el tratamiento se convierta en una fuente constante de críticas.

Cuando existe un impacto importante en la autoestima o en la vida social, el acompañamiento psicológico puede ser de gran ayuda.

¿Cuándo consultar?

Solicita una valoración médica si notas:

  • Diferencias en la altura de los hombros o las caderas.
  • Un omóplato más prominente.
  • Una parte de las costillas más elevada.
  • Cintura asimétrica.
  • Inclinación del tronco hacia un lado.
  • Cambios visibles durante un periodo de crecimiento rápido.
  • Antecedentes familiares de escoliosis.
  • Dolor de espalda persistente, nocturno o acompañado de otros síntomas.

También se debe consultar si aparecen debilidad, pérdida de sensibilidad, alteraciones para caminar, cambios en el control de esfínteres o dolor intenso. Estos síntomas no son los habituales de la escoliosis idiopática y requieren valoración médica. Si tienes dudas sobre la postura, la marcha o el desarrollo de los huesos y articulaciones de tu hijo, conoce otras señales para consultar en ortopedia infantil.

Detectarla temprano puede cambiar el tratamiento

La mayoría de los niños y adolescentes con escoliosis puede llevar una vida normal y activa. No todas las curvas progresan ni todas necesitan corsé o cirugía.

La clave está en identificar las asimetrías, consultar y cumplir los controles indicados durante el crecimiento. Una evaluación oportuna permite conocer el tipo de curva, vigilar su evolución y escoger el tratamiento adecuado para cada niño.

Para mas informacion sobre la salud de tus hijos, preguntale al Dr Manuel 

Este contenido es informativo y no reemplaza la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un profesional de la salud.

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