Asfixia perinatal y falta de oxígeno al nacer: Qué deben saber las familias y por qué la atención temprana importa
La mayoría de los bebés comienza a respirar al nacer sin dificultades. Sin embargo, algunos necesitan ayuda inmediata porque durante el embarazo, el trabajo de parto o los primeros minutos después del nacimiento no reciben suficiente oxígeno o no logran establecer una respiración eficaz.
Esta situación requiere personal entrenado, evaluación neonatal y, en los casos más graves, tratamientos especializados que deben iniciarse con rapidez. La atención oportuna puede reducir el riesgo de muerte y de secuelas neurológicas importantes.
En un episodio del podcast Cuida tu Salud de la Fundación Santa Fe de Bogotá, el periodista Diego Santos conversa con el doctor Juan Gabriel Piñeros, jefe de Pediatría y Neonatología de la institución, sobre las causas, el tratamiento y el seguimiento de los bebés afectados.
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Qué es la asfixia perinatal
La asfixia perinatal describe una alteración grave del intercambio de oxígeno y dióxido de carbono alrededor del nacimiento. Puede ocurrir cuando se interrumpe el flujo de sangre y oxígeno entre la placenta y el bebé, cuando el recién nacido no inicia o sostiene adecuadamente la respiración o cuando existe otra complicación que afecta la circulación.
No todos los bebés que necesitan ayuda para respirar presentan una lesión cerebral. La valoración incluye lo ocurrido antes y durante el parto, la respuesta a la reanimación, los análisis de sangre y el examen neurológico. Cuando la falta de oxígeno y flujo sanguíneo produce una alteración cerebral, los médicos pueden hablar de encefalopatía hipóxico isquémica.
Por qué puede ocurrir
En el podcast, el doctor Piñeros explica que las causas pueden estar relacionadas con la salud materna, la placenta, el cordón umbilical, el trabajo de parto o la capacidad del bebé para adaptarse al nacimiento. Entre las situaciones que el equipo médico debe reconocer se encuentran:
- Preeclampsia u otras alteraciones que afectan la circulación placentaria.
- Infecciones maternas que pueden comprometer las membranas, la placenta o al bebé.
- Desprendimiento prematuro de la placenta, que puede causar sangrado y reducir de forma súbita el aporte de oxígeno.
- Placenta previa con sangrado.
- Compresión o prolapso del cordón umbilical.
- Hipotensión materna u otras complicaciones durante el trabajo de parto.
- Prematuridad y dificultades propias de la transición respiratoria del recién nacido.
Tener el cordón alrededor del cuello no significa por sí solo que el bebé sufrirá asfixia. Es un hallazgo relativamente común y el riesgo depende de si existe compresión suficiente para alterar el flujo sanguíneo y de cómo responde el bebé durante el trabajo de parto.
Se puede prevenir
No todos los casos pueden predecirse ni evitarse. Por eso, además de reducir los factores de riesgo que sí pueden tratarse, es importante que el nacimiento ocurra en un lugar preparado para evaluar y reanimar al recién nacido cuando sea necesario.
Las familias pueden contribuir con medidas concretas: iniciar temprano el control prenatal, asistir a los seguimientos indicados, informar antecedentes y enfermedades, consultar ante señales de alarma y conocer con anticipación dónde será atendido el parto.
Señales de alarma durante el embarazo
Busca atención médica inmediata si presentas sangrado vaginal, salida de líquido, disminución marcada o ausencia de los movimientos habituales del bebé, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, hinchazón repentina de la cara o las manos, dolor fuerte en la parte alta del abdomen, fiebre, desmayo, dificultad para respirar o contracciones regulares antes de la semana 37.
Estas señales no significan necesariamente que el bebé esté sufriendo falta de oxígeno, pero requieren valoración porque pueden relacionarse con complicaciones maternas, placentarias o del trabajo de parto. No esperes a que una consulta virtual confirme una urgencia.
Qué sucede si el bebé no respira adecuadamente al nacer
El equipo neonatal evalúa de inmediato la respiración, la frecuencia cardiaca, el tono y la respuesta del recién nacido. Según la situación, puede requerirse estimulación, apoyo para ventilar los pulmones, oxígeno u otras maniobras de reanimación neonatal.
La prioridad es restablecer una ventilación y circulación eficaces. Después, el equipo determina si existe compromiso de otros órganos y si el bebé necesita ingreso a una unidad neonatal, monitorización neurológica, imágenes o tratamiento adicional.
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Hipotermia terapéutica
La hipotermia terapéutica es un tratamiento hospitalario destinado a determinados recién nacidos con encefalopatía hipóxico isquémica moderada o grave que cumplen criterios clínicos. Consiste en reducir de forma controlada la temperatura corporal mediante equipos especializados, con vigilancia continua.
La guía clínica de la Academia Americana de Pediatría publicada en 2026 mantiene como estándar una temperatura objetivo aproximada de 33,5 °C durante 72 horas cuando el tratamiento se inicia dentro de las primeras seis horas después del nacimiento. Esta ventana temprana es importante porque busca limitar procesos secundarios de lesión cerebral.
Importante. La hipotermia terapéutica nunca debe intentarse en casa ni durante un traslado por decisión de la familia. Enfriar a un recién nacido sin indicación, equipos y monitorización puede ser peligroso. Su inicio, mantenimiento y transporte corresponden exclusivamente a equipos médicos y redes neonatales entrenadas.
Cómo se vigila al bebé durante el tratamiento
El cuidado suele incluir monitorización cardiorrespiratoria y de la temperatura, evaluación de la actividad cerebral, control y tratamiento de convulsiones, análisis de la función renal, hepática, pulmonar, cardiaca y hematológica, además de ecografía cerebral y resonancia magnética cuando están indicadas.
La respuesta inicial, la gravedad de la encefalopatía, la presencia de convulsiones, el compromiso de otros órganos y los hallazgos en las imágenes ayudan a orientar el pronóstico. Ningún examen aislado permite prometer con certeza que habrá o no secuelas.
Qué secuelas pueden presentarse
En los casos graves puede aumentar el riesgo de parálisis cerebral, alteraciones del movimiento, audición o visión, dificultades del desarrollo, problemas de aprendizaje, epilepsia o muerte. Sin embargo, la evolución varía ampliamente y algunos bebés tratados de forma oportuna pueden desarrollarse sin discapacidades importantes.
Por eso el seguimiento no termina al salir de la unidad neonatal. Los controles de crecimiento y neurodesarrollo permiten observar el tono, el movimiento, la visión, la audición, el lenguaje, el aprendizaje y la adquisición de habilidades. Cuando se identifica una dificultad, la intervención temprana puede ayudar a desarrollar al máximo el potencial del niño.
Preguntas para hacer antes del parto
- ¿Quién recibirá y evaluará a mi bebé al nacer?
- ¿El personal está entrenado en reanimación neonatal?
- ¿La institución cuenta con unidad neonatal o con una ruta clara de traslado?
- ¿Qué ocurre si el bebé necesita un tratamiento que no está disponible en el lugar?
- ¿Cuáles son las señales por las que debo acudir antes de la fecha prevista?
Un mensaje para las familias
La asfixia perinatal es una urgencia médica, pero conocerla no debe convertirse en una fuente adicional de miedo. El control prenatal, la identificación de señales de alarma, un plan de parto claro y una institución preparada permiten responder mejor si aparece una complicación.
Para resolver preguntas generales sobre el embarazo o la salud de tu bebé, pregúntale al Dr. Manuel. Dr. Manuel no reemplaza la valoración de un obstetra, pediatra o neonatólogo y no debe utilizarse para retrasar la atención de una urgencia. Si hay sangrado, disminución de movimientos, dificultad respiratoria o cualquier señal de alarma, acude inmediatamente a un servicio médico.
Créditos del contenido
Artículo elaborado a partir del episodio 88 del podcast Cuida tu Salud, producido por la Fundación Santa Fe de Bogotá. Conversación conducida por el periodista Diego Santos con el doctor Juan Gabriel Piñeros, jefe de Pediatría y Neonatología de la Fundación Santa Fe de Bogotá. El contenido fue resumido, reorganizado, actualizado y complementado editorialmente por Mi Manual del Bebé con fuentes clínicas vigentes.
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