A medida que los niños crecen, ciertos hábitos como el uso del chupete y la mamadera pueden generar preocupaciones, especialmente si se extienden más allá de los dos años de vida. Aunque cada caso es único, es importante conocer las posibles desventajas de un uso prolongado y entender cómo estas prácticas pueden afectar el desarrollo dental y general de los pequeños.
En general, a los dos años de vida el niño debería eliminar tanto el chupete como la mamadera. De todas formas, hay que evaluar muy bien cada caso, ya que no se gana nada que el niño deje de usarlos si los reemplaza por chuparse el dedo. Bajo ciertas opiniones, el dedo es igual de malo que la mamadera y el chupete.
Desventajas
El uso prolongado de la mamadera, además de que puede deformar la mordida, lo que más preocupa es lo que se llama “las caries del biberón”. El niño se duerme en la noche con la mamadera en la boca, no se lava los dientes, y esa leche queda pegada en los dientes, lo cual se transforma después en caries imperceptibles presentes por lo general en los dientes delanteros.
En el caso del chupete, puede producir malformaciones dentales como lo que se llama “mordida abierta”, en la cual queda el espacio que usaba el tete en la mordida del niño. Estas malformaciones no permiten el desarrollo normal del hueso y de los dientes en general.
El crecimiento de los dientes debería estar estimulado por la lengua y por todo lo que está dentro de la boca y no por elementos externos como el chupete y la mamadera.

Abraham Rosenberg
Odontólogo
Universidad Mayor
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