Cuando pierdes la paciencia… también puedes aprender
Piensa en la última vez que perdiste la calma con tu hijo. Tal vez gritaste, reaccionaste más fuerte de lo que querías o simplemente sentiste que no pudías más.
Primero, algo importante: no se trata de culparte. Se trata de entender qué pasó… para hacerlo diferente la próxima vez.
Porque la mayoría de los padres hacen una promesa después de perder la paciencia: “no me volverá a pasar”. Pero rara vez se detienen a analizar la situación. Y ahí es donde está la oportunidad de crecer.
Las 3 preguntas que pueden cambiar tu forma de reaccionar
Después de un momento difícil, hacer una pausa y reflexionar puede marcar toda la diferencia. Estas tres preguntas te ayudan a entender lo que pasó y a prepararte mejor para la próxima vez:
1. ¿Qué pasó exactamente?
Identificar el momento específico que detonó tu reacción. A veces no es solo lo que hizo tu hijo, sino una suma de pequeñas cosas:
- cansancio
- estrés acumulado
- sentir que no te escuchan
Entender el contexto te da claridad.
2. ¿Por qué reaccioné así?
Aquí empiezas a mirarte a ti, no solo a tu hijo.
¿Estabas agotada?
¿Tenías hambre?
¿Venías cargando emociones del día?
Muchas veces, la reacción no es solo por lo que pasó en ese momento.
3. ¿Qué puedo hacer diferente la próxima vez?
Esta es la pregunta más poderosa.
Porque ya no estás reaccionando… estás planificando.
Puedes pensar en alternativas como:
- bajar el tono de voz
- pausar antes de responder
- acercarte físicamente en vez de gritar
- validar emociones antes de corregir
Así poco a poco cambias tu respuesta automática.
No necesitas ser un papá o mamá perfecto
Perder la calma no te hace un mal padre.
Tus hijos no necesitan perfección.
Necesitan adultos que:
- reconozcan sus errores
- vuelvan a conectar
- lo intenten de nuevo
Después de un momento difícil, lo más importante es reparar:
- hablar con tu hijo
- explicarle lo que pasó
- recordarle que lo quieres
Eso fortalece el vínculo incluso más que evitar el conflicto.
La calma también se entrena
La paciencia no es algo con lo que nacemos o no.
Es una habilidad que se construye:
- entendiendo nuestros detonantes
- aprendiendo a regularnos
- practicando nuevas formas de reaccionar
Y sí… toma tiempo.
Pero cada vez que te detienes a reflexionar en lugar de reaccionar automáticamente, estás avanzando.
En resumen
La próxima vez que pierdas la paciencia:
- no te castigues
- observa lo que pasó
- hazte las preguntas correctas
- y usa ese momento para crecer
Porque la crianza no se trata de no equivocarse… se trata de aprender en el camino.
Preguntale al Dr Manuel todas las dudas que tengas sobre tu hijo
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