De la palabra mamá al nombre de la «seño» o el de su mejor amiguito y el relato de una aventura en el Jardín. Un camino para descubrir el idioma como «la vida hecha palabras».
Características del desarrollo del lenguaje en los niños de 1 a 5 años
Sobre la base de lo ensayado y aprendido en el primer año de vida avanza decididamente en la adquisición del habla.
1 a 2 años
- Verbaliza palabras, combinando sonidos de la lengua (idioma) reconocibles por el adulto, ampliando considerablemente su repertorio léxico.
- Utiliza una sola palabra con la intención de comunicar mensajes más amplios. Ejemplo: dice «papá» para expresar: ahí está papá, donde está papá, quiero ir con papá.
- Intenta reproducir palabras que escucha en su medio sociolingüístico.
- Participa de la interacción verbal: escucha cuando le hablan y responde usando los recursos que posee. Usa gestos y entonaciones diferentes según interrogue, pida, ordene, se queje, etc..
- Comprende y reconoce nombres de personas, objetos, referencias a acciones, situaciones y lugares conocidos, algunas partes del cuerpo, interrogaciones con palabras ¿qué? o ¿dónde?
2 a 3 años
- Realiza inicialmente combinaciones de dos palabras. Ejemplo: «agua más» – «mamá acá» (frase rudimentaria) y progresivamente incrementa la cantidad de combinatorias de palabras y va perfeccionando la organización, la estructura de los enunciados hasta lograr formular una frase simple pero completa conformada por cuatro o más palabras. Ejemplo: «no está la abuela».
- Puede referirse a objetos, personas y situaciones que no están presentes en el momento que las menciona.
- Interroga – ordena – afirma- niega.
- Dice «mi», «mío», su nombre propio y «yo» auto señalándose, tocándose el cuerpo.
- Progresa en la comunicación verbal de frases que incluyen pronombres, sustantivos, verbos, adjetivos y algunos adverbios.
3 a 4 años
- Usa la palabra «yo» para auto referirse, para representarse a sí mismo.
- Se produce el gran despliegue del lenguaje.
- Comprende y construye frases progresivamente más completas, complejas y extensas.
- Perfecciona su dicción, pronunciando correctamente todas las palabras con sus respectivos sonidos alrededor de los 4 a 4 ½ años.
- Conoce y nombra colores y utiliza plurales
- Inicia sus primeras referencias temporales al pasado y al futuro
- Interroga usando la forma «por qué?» con diversas intenciones: mantener el diálogo, pedir razones, requerir más información, etc.
4 a 6 años
- Es un gran charlatán, tiene un vocabulario extenso y forma oraciones completas
- Se expresa en pasado y en futuro
- Cuenta historias e inventa situaciones. Realiza juegos de palabras (chistes y absurdos verbales)
- Reconoce las letras del alfabeto, escribe su nombre y copia otras palabras.
La ausencia o retraso importante en la adquisición de estas habilidades deberá alertar a los padres y transmitirlo en la consulta al pediatra.
Cómo estimular el lenguaje en los niños con respeto y efectividad
El entorno importa:
Los espacios donde el niño esté rodeado de personas que le hablen y lo escuchen con respeto, atención y acorde a su nivel de comprensión, favorecerán su desarrollo lingüístico.Menos cantidad, más calidad:
Más importante que hablarle mucho, es hablarle con frases simples y adecuadas a su capacidad de comprensión. El niño demuestra (verbal o conductualmente) si entendió o no lo que se le dijo.Conexión visual:
Miremos al niño a los ojos y al rostro cuando le hablamos. Esto fortalece el vínculo y su atención.Hablemos despacio y escuchemos con paciencia:
Nuestro ritmo pausado le permite procesar mejor el lenguaje y sentirse respetado.Nombrar emociones y situaciones:
Decir en voz alta lo que sentimos o lo que percibimos en el niño (“estás triste”, “pareces feliz porque vino la abuela”) le ayuda a identificar y expresar emociones con palabras. Esto también promueve confianza y seguridad emocional.Elogiar, no corregir:
Celebremos sus intentos por comunicarse. Si comete errores gramaticales, no lo digamos con frases como “eso está mal”; mejor, repitamos su idea con el modelo correcto. Por ejemplo:Niño: “Yo comído pan”
Adulto: “¡Ah, comiste pan! Qué rico”.
Cuidar nuestras palabras al corregir:
Reservemos las expresiones de desaprobación para situaciones de riesgo, violencia o conducta antisocial. En su lugar, redireccionemos con frases claras que lo guíen hacia comportamientos seguros y positivos.Hablemos como adultos:
Imitar el habla de un niño pequeño puede sonar gracioso, pero no ayuda a su desarrollo del lenguaje. Hablar bien, con vocabulario rico y claro, le da mejores herramientas para expresarse.
La actitud atenta y valorizadora de quien recibe las expresiones verbales del niño serán estimulantes y fortalecedoras para su progreso como hablante.
*Tomado de la Sociedad Argentina de Pediatría.
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