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Cada pequeño descubrimiento de tu bebé es un gran paso en su desarrollo.
Acompáñalo, estimúlalo y disfruta cada avance con amor y paciencia.
- Después de los cuatro meses, puedes poner al bebé boca abajo por algunos minutos, agitas objetos llamativos al frente hasta que levante cabeza y hombros y, posteriormente, sea capaz de girar. Estando boca arriba, sujétale las manos y levántalo lentamente hasta quedar sentado. Regrésalo a su posición inicial.
- Demuéstrele todo tu amor. Abrázalo algo fuerte y luego más suave. Repite los sonidos que emite, háblale y cántale con frecuencia. Llámale por su nombre. Léele cuentos, muéstrale imágenes de colores. Sonríe y háblale cuando le alimentes.
- Poco a poco tu bebé irá mostrando preferencia por estar sentado, empezando a explorar aún más su entorno. Permite que tome la comida con la mano para que sienta la textura. Ayúdale a alcanzar objetos a su alrededor, poco a poco intentará apilarlos. Premia su esfuerzo con sonrisas, caricias, aplausos o palabras cariñosas.
- Pon obstáculos en su camino y observa cómo resuelve la situación. Escóndete del bebé y llámale; cuando ubique de dónde viene tu voz, aparece. Pon música y sigue el ritmo con las palmas. Mírale a la cara y háblale siempre.
- En la medida que sus extremidades se fortalecen, los bebés empezarán a arrastrarse y posteriormente a gatear, en promedio entre los 8 a 12 meses de edad. Es importante dejar que interactúe con la naturaleza al tocar el césped, la arena o el agua, con acompañamiento seguro. Estimula el gateo colocando sus juguetes preferidos alejados para que los busque. ¡Recuerda siempre que cada niño va a su propio ritmo!
- Dado que a esta edad aumenta el riesgo de caer de la cama, debes enseñarle a bajarse de la misma. Boca abajo, tómalo por el tronco y deslízalo suavemente hacia la orilla hasta que sus pies toquen el piso.
- Conforme se acerca al año de edad, se interesará por objetos sonoros. Para estimular el área auditiva, el lenguaje y los procesos sensoriales de imitación y creatividad, ten instrumentos musicales que el niño toque mientras tú cantas. Así mismo, permítele jugar con tapas, cajas y papeles que emitan sonidos diversos, siempre bajo la supervisión de un adulto. Enséñale a quitar y poner tapas de frascos o botellas.
- Juega con tu bebé en el espejo. Hagan caras y muecas, será muy divertido. Con el baile incentívalo a pararse y a caminar. Invítale a que cante contigo, recuerda que cantando se aprende a hablar. Entrégale crayones para que empiece a garabatear.
- La marcha se va estableciendo de manera espontánea entre los 12 a 18 meses, aunque a veces puede variar. Acompáñale a caminar solo; tendrá sus primeros tropezones. Ponlo a caminar descalzo en superficies de diferente textura, así tendrá mayor estabilidad y apoyo que usando zapatos. Celebra cada paso que da, al tiempo que mantienes la calma si se cae. Darle confianza es el primer paso.
- Después del año de edad permítele explorar objetos de diferentes tamaños, texturas, colores y formas para que empiece a reconocer similares, apilar o agrupar, ensartar cuentas grandes o fichas en una caja. Acompáñale a armar rompecabezas.
- A esta edad es importante empezar a crear rutinas para sacar y guardar los juguetes, desvestirse y vestirse, comer solo, entre otros.
- En la medida que tu bebé crece, aparece la literatura a través del juego. Así, los juegos lúdicos de palabras, retahílas, adivinanzas, trabalenguas, estribillos, son incorporados a la literatura infantil como manifestación de la cultura de la niñez.
- Además de los libros contados y cantados, léele libros en los que predominen ilustraciones para contar historias sencillas y tengan poca letra, del tipo libro álbum, preferiblemente en cartón, o aquellos que contengan objetos como botones, cremalleras, piezas que se arman o despegan.
- Incluye siempre la música para acompañar la diversión.
- Progresivamente, la mente de los niños pasa por un proceso de transformación en el que empiezan a ser partícipes, ya no solo como receptores, sino también como creadores y actores de las historias que irán construyendo a partir de las vivencias e información que han recibido. Déjale pintar con pinturas, crayones, colores; permítele explorar su entorno y acompáñalo con límites amorosos que le brinden seguridad y confianza.
Escucha a tu hijo siempre con atención; le harás sentir importante y amado.
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