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Desarrollo del lenguaje en menores de tres años

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Desarrollo del lenguaje en menores de tres años: ¿mi bebé ya debería hablar?

Los primeros tres años de vida son una etapa fundamental para el desarrollo del habla y del lenguaje. Durante este período, el cerebro del bebé está en pleno proceso de maduración y es especialmente receptivo a los sonidos, las palabras, las miradas, los gestos y las interacciones con las personas que lo rodean.

En la versión original de este artículo para Mi Manual del Bebé, Yael Ergas, psicopedagoga de la Universidad Andrés Bello, explica que las habilidades del habla y del lenguaje se desarrollan mejor cuando el niño está expuesto de manera constante a un entorno lleno de imágenes, sonidos, palabras, canciones, cuentos y conversaciones cotidianas.

Una pregunta frecuente de muchas familias es: “Mi bebé va a cumplir un año, ¿ya debería estar hablando?”  La respuesta es: no necesariamente con muchas palabras o de forma clara. Cada bebé tiene su propio ritmo. Sin embargo, alrededor del primer año sí es importante observar si el bebé se está comunicando de otras maneras: con sonidos, gestos, miradas, balbuceos, señalamientos o intentos de imitar lo que escucha.

De acuerdo con Datta Munshi, MD, FAAP, pediatra y autora para la American Academy of Pediatrics, el desarrollo del habla no aparece de un día para otro. Es un proceso gradual que comienza desde los primeros meses, cuando el bebé escucha voces, responde al contacto, mira a sus cuidadores, sonríe, balbucea e intenta asociar palabras con personas, objetos y acciones.

¿Qué puede hacer un bebé cerca del primer año?

Alrededor de los 12 meses, algunos bebés pueden decir una o dos palabras sencillas como “mamá”, “papá” o “chao”. Otros todavía no dicen palabras claras, pero sí se comunican con sonidos, gestos, miradas, balbuceos o señalando lo que quieren.

Según la American Academy of Pediatrics, en su guía para familias sobre retrasos del lenguaje en niños pequeños, hacia el primer año muchos bebés pueden responder a su nombre, buscar de dónde viene un sonido, saludar con la mano, mirar hacia donde se les señala, balbucear con entonación, decir al menos una palabra y señalar objetos que desean.

Por eso, más que fijarse únicamente en cuántas palabras dice, es importante mirar el conjunto de su comunicación. A esta edad conviene observar si el bebé:

  • Responde a su nombre la mayoría de las veces.
  • Busca de dónde viene un sonido.
  • Balbucea con diferentes tonos.
  • Usa gestos como saludar, levantar los brazos o señalar.
  • Mira a sus cuidadores cuando le hablan.
  • Intenta turnarse en la “conversación”: escucha y luego responde con sonidos.
  • Reconoce personas y rutinas familiares.
  • Usa sonidos, gestos o señalamientos para pedir algo.

Si el bebé todavía no dice palabras claras al cumplir un año, no siempre significa que haya un problema. Pero si no balbucea, no responde a sonidos, no mira, no señala o la familia siente que algo no va bien, es importante comentarlo con el pediatra.

Etapas del desarrollo del lenguaje

 Ergas, afirma que  el desarrollo del lenguaje puede observarse por etapas, recordando siempre que cada niño avanza a su propio ritmo.

Lactancia y primeros meses

Desde el nacimiento, el bebé empieza a comunicarse. Al principio lo hace principalmente a través del llanto, que puede expresar hambre, sueño, incomodidad, necesidad de contacto o necesidad de cambio de pañal.

Durante la lactancia o la alimentación, es aconsejable mirar al bebé, hablarle, hacerle cariño, cantarle, escuchar música o contarle pequeños cuentos. Más que “enseñarle a hablar”, se trata de crear momentos de conexión que le ayuden a reconocer voces, tonos, gestos y emociones.

Datta Munshi, explica que el aprendizaje del lenguaje empieza desde las rutinas más simples: cuando el bebé escucha voces durante el cambio de pañal, la alimentación o el momento de dormir, comienza a aprender las bases de la comunicación.

Alrededor de los 2 meses

Hacia los dos meses, muchos bebés empiezan a mirar a los ojos, sonreír y hacer pequeños sonidos. Estas primeras interacciones son muy importantes porque fortalecen la comunicación verbal y no verbal.

Cuando el adulto responde a una sonrisa, a un sonido o a una mirada, el bebé empieza a aprender algo esencial: la comunicación es un intercambio. Yo hago un sonido, alguien me responde; yo miro, alguien me mira; yo sonrío, alguien sonríe conmigo.

Estos primeros momentos de contacto ayudan a construir habilidades como el tono de voz, la imitación, los turnos de comunicación y la respuesta emocional.

De 4 a 7 meses

Entre los 4 y 7 meses, los bebés suelen empezar a hacer sonidos repetitivos como “ba”, “da” o “ma”. Este balbuceo les permite experimentar con diferentes tonos, volúmenes y formas de comunicarse.

En esta etapa los bebés empiezan a jugar con los sonidos y pueden intentar imitar palabras o sonidos sencillos que escuchan con frecuencia.

Para acompañar esta etapa, se recomienda:

  • Hablarle cara a cara.
  • Responder a sus sonidos.
  • Repetir sus balbuceos.
  • Cantarle canciones.
  • Leerle cuentos cortos.
  • Usar gestos y expresiones faciales.

De 6 a 12 meses

Entre los 6 y 12 meses, la entonación, los gestos, la expresión facial, el movimiento corporal y el contexto son fundamentales para que el bebé empiece a comprender lo que dicen los demás.

Yael Ergas explica que en esta etapa se recomienda leerle cuentos al bebé e imitar sonidos de elementos del entorno, como animales, carros u objetos cotidianos. También señala que el bebé puede balbucear y vocalizar diferentes tonos.

Datta Munshi, MD, FAAP, de la American Academy of Pediatrics, explica que entre los 8 y 12 meses los bebés empiezan a asociar palabras y frases con acciones cotidianas. Por ejemplo, pueden empezar a entender expresiones como “vamos a bañarnos” o “vamos al carro”.

A esta edad, los bebés absorben sonrisas, gestos, tonos de voz y conversaciones. También practican la comunicación con balbuceos, risas, sonidos, gritos, gestos y algunas palabras.

En esta etapa ayuda mucho:

  • Leerle cuentos todos los días.
  • Nombrar los objetos que ve.
  • Imitar sonidos de animales, carros o elementos cotidianos.
  • Hablarle durante el baño, la comida y el cambio de pañal.
  • Responder a sus balbuceos como si fueran una conversación.
  • Usar frases simples y repetitivas.

De 12 a 18 meses

Entre los 12 y 18 meses suelen aparecer las primeras palabras con intención. El niño empieza a usar palabras sencillas como medio de comunicación, aunque todavía puede apoyarse mucho en gestos, sonidos, miradas y señalamientos.

En esta etapa el niño empieza a utilizar sus primeras palabras, entiende gran parte de lo que se le dice, puede seguir instrucciones simples y usar diferentes tonos para expresar preguntas, dudas o necesidades.

También es una etapa en la que el niño explora más su entorno. Por eso, permitirle moverse, observar, tocar objetos seguros y participar en rutinas cotidianas favorece su aprendizaje.

En esta etapa se recomienda:

  • Leer cuentos juntos.
  • Nombrar los objetos que aparecen en las ilustraciones.
  • Usar frases simples y claras.
  • Darle tiempo para intentar responder.
  • Evitar hablar siempre por él.
  • Nombrar lo que quiere: “quieres agua”, “ese es el perro”, “vamos a comer”.

De 18 a 24 meses

Entre los 18 y 24 meses, muchos niños empiezan a decir más palabras y a unirlas en frases cortas. También pueden memorizar partes de canciones, imitar sonidos, hablar sobre sus gustos y expresar deseos o cosas que no les gustan.

Entre el primer y el segundo año muchos niños pueden seguir instrucciones simples, señalar algunas partes del cuerpo, traer objetos cuando se les pide, señalar cosas interesantes para compartirlas con el adulto y aprender nuevas palabras de forma progresiva.

El artículo original de Mi Manual del Bebé, escrito por Yael Ergas, también recomienda mostrarle al niño los objetos que lo rodean, contarle para qué sirven y cómo son, aumentar las oportunidades de juego y continuar con canciones, sonidos e imitación.

En esta etapa ayuda mucho:

  • Mostrarle objetos y nombrarlos.
  • Decir para qué sirven las cosas.
  • Cantar canciones.
  • Leer cuentos.
  • Jugar a imitar sonidos.
  • Permitirle pedir, señalar o intentar decir lo que quiere.
  • Celebrar sus intentos de comunicación sin corregirlo de forma rígida.

De 24 a 36 meses

Entre los 2 y 3 años, el lenguaje suele volverse más claro y funcional. Muchos niños ya pueden expresar verbalmente lo que quieren, hablar de sí mismos, decir su nombre, responder preguntas simples y formar frases más completas.

A esta edad el niño puede empezar a entender la diferencia entre “yo” y “tú”, decir su nombre y su edad si se le pregunta, cantar canciones y contar lo que ve en un libro de ilustraciones.  Ademas  muchos niños pueden señalar varias partes del cuerpo, reconocer objetos comunes, seguir instrucciones simples sin necesidad de gestos, decir varias palabras y usar frases de dos palabras.

A esta edad se recomienda:

  • Hablarle con claridad.
  • Leer cuentos y pedirle que nombre lo que ve.
  • Cantar canciones.
  • Jugar con otros niños.
  • Hacer preguntas sencillas.
  • Escuchar con paciencia lo que intenta contar.
  • Ampliar sus frases: si dice “mamá agua”, responder “sí, mamá te da agua”.

¿Cuándo consultar con el pediatra?

Aunque cada niño tiene su propio ritmo, hay señales que conviene revisar con el pediatra.

De acuerdo con Datta Munshi, MD, FAAP, de la American Academy of Pediatrics, es importante consultar si el bebé no responde a la voz o a sonidos fuertes, deja de balbucear o vocalizar, pierde habilidades que ya había adquirido, parece demasiado sensible a ciertos sonidos o no parece disfrutar la interacción con otras personas.

La American Academy of Pediatrics, en su guía para familias sobre retrasos del lenguaje, también recomienda hablar con el médico si el niño no responde a su nombre, no usa gestos como señalar o saludar, no parece interesado en comunicarse, prefiere jugar solo, parece desconectado de los demás o usa palabras sin intención comunicativa.

Consulta con el pediatra si el bebé o niño:

  • No responde a la voz de sus cuidadores.
  • No responde a sonidos fuertes.
  • No responde a su nombre la mayoría de las veces.
  • Deja de balbucear, vocalizar o hacer cosas que antes hacía.
  • No usa gestos como saludar, señalar o pedir.
  • No parece interesado en interactuar con otras personas.
  • No sonríe o no busca comunicarse.
  • Parece muy sensible a ciertos sonidos.
  • Prefiere jugar solo o parece desconectado de los demás.
  • Tiene dificultad para usar palabras con intención.
  • Repite palabras o frases sin usarlas para comunicarse.
  • La familia siente que algo no va bien.

La American Academy of Pediatrics recuerda que los retrasos en el lenguaje son frecuentes, pero que una evaluación temprana puede hacer una gran diferencia. En algunos casos, los retrasos pueden resolverse con apoyo y estimulación en casa; en otros, puede ser necesario evaluar la audición, el lenguaje, el desarrollo general o recibir apoyo de un terapeuta del lenguaje.

¿Qué puede hacer la familia para estimular el lenguaje?

El lenguaje se fortalece en la vida diaria. No se trata de presionar al niño para que hable, sino de ofrecerle muchas oportunidades de escuchar, mirar, imitar, responder y participar:  hablarle al bebé, cantarle, leerle cuentos, nombrar objetos, permitirle explorar su entorno y jugar con él son formas sencillas y valiosas de acompañar el desarrollo del lenguaje.

Algunas recomendaciones son:

  • Hablarle durante las rutinas diarias.
  • Leerle cuentos desde bebé.
  • Cantarle canciones.
  • Responder a sus sonidos y gestos.
  • Nombrar objetos, personas y acciones.
  • Imitar sonidos de animales o cosas del entorno.
  • Jugar cara a cara.
  • Hacer pausas para que el niño intente responder.
  • Celebrar sus intentos de comunicación.
  • Usar frases cortas, claras y repetitivas.
  • Permitir que explore su entorno de forma segura.
  • Darle tiempo para pedir, señalar o intentar decir lo que quiere.

¿Sirve enseñar señas al bebé?

También puede considerarse el uso de señas sencillas para bebés. Las pediatras Laura Jana, MD, FAAP, y Jennifer Shu, MD, FAAP, autoras para la American Academy of Pediatrics, explican que algunos bebés pueden aprender a usar sus manos para expresar lo que quieren antes de poder decirlo con palabras.

Según Jana y Shu, las señas pueden ser útiles especialmente entre los 8 o 9 meses y los 18 a 24 meses, cuando muchos bebés y niños pequeños saben lo que quieren, pero todavía no tienen suficientes palabras para expresarlo.

Las autoras aclaran que las señas no son obligatorias, pero pueden ser una herramienta positiva si se usan como parte del juego, la interacción y la comunicación diaria. Lo importante es que no reemplacen el habla: siempre se debe decir la palabra mientras se hace la seña.

Algunas recomendaciones importantes son:

  • Usar las señas como una actividad divertida.
  • No reemplazar el habla por señas.
  • Decir siempre la palabra mientras se hace la seña.
  • Repetir las mismas señas en las rutinas diarias.
  • Compartir las señas con otros cuidadores.
  • No presionar al bebé si no las usa de inmediato.

El objetivo no es acelerar el desarrollo a la fuerza, sino facilitar la comunicación, reducir la frustración y fortalecer el vínculo.

Recuerda

No todos los bebés hablan al mismo tiempo. Algunos dicen sus primeras palabras cerca del año; otros tardan un poco más. Lo importante es mirar el desarrollo completo de la comunicación: si escucha, responde, mira, balbucea, señala, imita, entiende y busca interactuar.

Si tienes dudas sobre el lenguaje de tu hijo, consulta con el pediatra. Una valoración temprana puede ayudar a confirmar que todo va bien o identificar si el niño necesita apoyo adicional.


Fuentes y créditos

  •  Yael Ergas, Psicopedagoga, Universidad Andrés Bello.
  • American Academy of Pediatrics / HealthyChildren.org:
  • Datta Munshi, MD, FAAP, pediatra y autora del artículo sobre si un bebé de un año debería estar hablando.
  • American Academy of Pediatrics, guía para familias sobre retrasos del lenguaje en niños pequeños, basada en Is Your Toddler Communicating With You?.
  • Laura Jana, MD, FAAP, y Jennifer Shu, MD, FAAP, autoras del artículo sobre lenguaje de señas para bebés.

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