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9 mitos y verdades sobre el azúcar

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Azúcar en niños: 9 mitos y verdades que debes conocer

El azúcar es uno de los temas que más dudas genera en las familias. ¿Los niños la necesitan para tener energía? ¿Los vuelve hiperactivos? ¿Puede causar diabetes? ¿La miel y la panela son más saludables que el azúcar blanca?

La respuesta depende, en gran medida, de distinguir entre los azúcares naturales presentes en los alimentos y los azúcares que se agregan durante la preparación o fabricación de los productos.

El cuerpo utiliza principalmente glucosa como fuente de energía, pero esto no significa que un niño necesite comer dulces, tomar bebidas azucaradas o consumir azúcar de mesa. La glucosa también se obtiene al digerir alimentos como frutas, verduras, cereales, legumbres y lácteos.  Por eso, la recomendación no es tenerle miedo a todos los alimentos que contienen azúcar, sino disminuir especialmente los azúcares añadidos o libres.

¿Cuál es la diferencia entre azúcar natural y azúcar añadida?

Los azúcares naturales se encuentran de manera natural en alimentos como:

  • Frutas enteras.
  • Verduras.
  • Leche y yogur natural.

Estos alimentos también aportan fibra, proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes.

Los azúcares añadidos son aquellos que se incorporan a los alimentos y bebidas durante su preparación o fabricación. Pueden aparecer en las etiquetas con nombres como azúcar, sacarosa, glucosa, fructosa, jarabe de maíz, miel, melaza, dextrosa, maltosa o concentrado de jugo de fruta.

La Organización Mundial de la Salud utiliza además el término azúcares libres, que incluye los azúcares añadidos y los presentes en la miel, los jarabes y los jugos de frutas. No incluye los azúcares de la fruta entera ni los que están naturalmente presentes en la leche.

¿Cuánta azúcar añadida puede consumir un niño?

La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar los alimentos y bebidas con azúcar añadida en menores de 2 años. Para los niños de 2 años en adelante, su orientación para las familias es mantener el consumo por debajo de 25 gramos diarios, equivalentes aproximadamente a seis cucharaditas. Esta cantidad debe entenderse como un límite máximo y no como una meta diaria.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los azúcares libres representen menos del 10 % de las calorías consumidas diariamente y, de ser posible, menos del 5 %.

En la práctica, lo más importante es que los alimentos con azúcar añadida sean ocasionales y no desplacen opciones nutritivas necesarias para el crecimiento.

1. Los niños necesitan azúcar añadida para tener energía y desarrollar el cerebro

Mito.

El cerebro y los músculos necesitan glucosa para funcionar, pero el organismo puede obtenerla a partir de numerosos alimentos que contienen carbohidratos.

Un niño no necesita gaseosas, golosinas, galletas, cereales azucarados ni jugos endulzados para crecer, aprender o jugar. Estos productos suelen aportar calorías y pocos nutrientes en comparación con las frutas, verduras, legumbres, cereales, tubérculos y lácteos sin azúcar añadida.

Decir que el cuerpo necesita glucosa no es lo mismo que decir que necesita azúcar añadida.

2. A los niños menores de 2 años se les puede ofrecer un poco de azúcar para que se acostumbren

Mito.

Durante los primeros dos años, los niños necesitan alimentos especialmente nutritivos porque comen porciones pequeñas y están creciendo rápidamente.

Agregar azúcar puede hacer que prefieran sabores cada vez más dulces y que consuman menos alimentos que aportan hierro, proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales.

La recomendación es no incorporar rutinariamente azúcar, miel, panela, jarabes, bebidas azucaradas, postres ni alimentos procesados con azúcar añadida antes de los 2 años.

Una exposición accidental o una pequeña probada no representa por sí sola una emergencia. Lo importante es que estos productos no formen parte de la alimentación diaria.

3. El exceso de azúcar añadida puede favorecer el sobrepeso y otros problemas de salud

Verdad.

El peso de un niño depende de múltiples factores, como la alimentación general, la actividad física, el sueño, la genética, el entorno familiar y algunas condiciones de salud.

Sin embargo, consumir frecuentemente productos con azúcar añadida, especialmente bebidas azucaradas, puede aumentar el consumo de calorías sin generar la misma sensación de saciedad que producen los alimentos enteros.

El consumo excesivo de azúcar añadida se relaciona con mayor riesgo de aumento de peso, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Las bebidas azucaradas también se asocian con caries y problemas de salud metabólica.

La prevención debe enfocarse en hábitos saludables y no en criticar el peso o la apariencia física del niño.

4. Comer muchos dulces causa diabetes tipo 1

Mito.

La diabetes tipo 1 no aparece porque un niño haya comido demasiada azúcar.

Es una enfermedad autoinmunitaria en la que el sistema de defensa del cuerpo destruye por error las células del páncreas que producen insulina. Su causa exacta no se conoce completamente y pueden intervenir factores genéticos y ambientales. Actualmente no existe una manera segura de prevenirla.

La diabetes tipo 2 es diferente. En su aparición pueden participar la genética, la resistencia a la insulina, la alimentación, la actividad física y otros factores. El consumo frecuente de bebidas y alimentos con azúcar añadida puede contribuir al aumento de peso y elevar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, pero no es su única causa.

Señales de alerta de diabetes tipo 1

Consulta prontamente al pediatra si tu hijo presenta:

  • Sed excesiva.
  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia.
  • Volver a mojar la cama después de haber aprendido a ir al baño.
  • Hambre intensa.
  • Pérdida de peso sin explicación.
  • Cansancio marcado.
  • Irritabilidad o cambios de comportamiento.
  • Aliento con olor afrutado.

Los síntomas de la diabetes tipo 1 suelen aparecer rápidamente y requieren valoración médica.

5. El azúcar puede favorecer la aparición de caries

Verdad.

Las caries no dependen exclusivamente de que el niño se cepille bien o mal.

Las bacterias presentes en la boca transforman los azúcares libres de alimentos y bebidas en ácidos que van debilitando el esmalte dental. El riesgo aumenta cuando el niño consume productos azucarados repetidamente durante el día o permanece durante mucho tiempo tomando bebidas dulces en biberón, vaso o botella.

La OMS señala que reducir los azúcares libres a menos del 10 % de las calorías diarias, e idealmente a menos del 5 %, disminuye el riesgo de caries.

Para proteger sus dientes:

  • Ofrece agua entre las comidas.
  • Evita gaseosas, bebidas azucaradas y jugos frecuentes.
  • No permitas que duerma con un biberón que contenga leche, jugo o bebidas endulzadas.
  • Cepilla sus dientes con crema dental fluorada en la cantidad indicada para su edad.
  • Realiza controles odontológicos periódicos.

6. El azúcar vuelve hiperactivos a los niños

Mito.

Los estudios controlados no han demostrado que el azúcar cause hiperactividad, problemas de atención o trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH.

Muchas veces los niños consumen dulces durante fiestas, cumpleaños, celebraciones o salidas en las que también hay música, juegos, otros niños y cambios en sus horarios. La emoción y la estimulación del ambiente pueden explicar mejor que estén más activos.

Esto no significa que sea recomendable ofrecer azúcar sin límites. Reducirla sigue siendo importante para cuidar la salud dental y nutricional, pero no debe utilizarse como explicación automática de cualquier comportamiento inquieto.

7. El azúcar genera una adicción igual a la de una droga

No está demostrado de esa manera.

Actualmente, el gusto por los alimentos dulces no se considera equivalente a una adicción clínica a las drogas.

Sin embargo, la exposición repetida a productos muy dulces puede reforzar la preferencia por esos sabores. Un niño que recibe con frecuencia yogures azucarados, bebidas dulces, galletas o postres puede acostumbrarse a esperar que todos los alimentos tengan un sabor intenso y rechazar opciones menos dulces.

Reducir el azúcar desde los primeros años ayuda a formar preferencias alimentarias más saludables.

No es necesario prohibir los dulces con amenazas ni usarlos como premio. Es preferible ofrecerlos ocasionalmente y mantener una relación tranquila y equilibrada con la comida.

8. La miel, la panela y el azúcar morena son mucho más saludables que el azúcar blanca

Mito.

Aunque estos productos pueden tener sabores, colores y procesos de elaboración diferentes, la miel, la panela, los jarabes y el azúcar morena siguen aportando azúcares libres o añadidos.

Que un producto sea “natural”, “orgánico” o “artesanal” no significa que pueda utilizarse sin límites. El organismo continúa procesándolo principalmente como azúcar y debe contarse dentro del consumo total diario.

Además, la miel nunca debe ofrecerse a bebés menores de 12 meses porque puede contener esporas que causan botulismo infantil.

9. El azúcar de la fruta es tan perjudicial como el de las golosinas

Mito.

La fruta entera contiene azúcares naturales, pero también aporta agua, fibra, vitaminas, minerales y sustancias beneficiosas para el organismo.

La fibra hace que la fruta se mastique, se digiera más lentamente y produzca mayor sensación de saciedad. Por eso, comer una fruta entera no es equivalente a consumir una golosina o tomar una bebida azucarada.

El jugo es diferente. Incluso cuando es 100 % fruta, contiene menos fibra, puede consumirse muy rápidamente y concentra más azúcar por porción.

La Academia Americana de Pediatría recomienda:

  • No ofrecer jugo antes de los 12 meses.
  • De 1 a 3 años: máximo 120 ml o 4 onzas al día.
  • De 4 a 6 años: entre 120 y 180 ml o 4 a 6 onzas al día.
  • Desde los 7 años: máximo 240 ml u 8 onzas al día.

La fruta entera debe ser siempre la primera opción.

¿Los productos “sin azúcar” son siempre mejores?

No necesariamente.

Un producto puede afirmar que es “sin azúcar añadida” y aun así contener harinas refinadas, grasas saturadas, sodio o edulcorantes. También puede tener azúcares naturalmente presentes en sus ingredientes.

Los edulcorantes no nutritivos proporcionan un sabor dulce con pocas o ninguna caloría, pero todavía existen dudas sobre sus efectos a largo plazo en los niños. La AAP señala que se necesita más investigación sobre su influencia en el apetito, las preferencias de sabor y la salud metabólica. La OMS no recomienda utilizarlos como estrategia principal para controlar el peso.

En lugar de sustituir todos los productos azucarados por versiones con edulcorantes, es preferible disminuir gradualmente el nivel general de dulzor de la alimentación familiar.

Cómo reducir el azúcar añadida en la alimentación de los niños

No es necesario hacer cambios extremos de un día para otro. Puedes comenzar con estas medidas:

Ofrece agua y leche sin endulzar

El agua debe ser la bebida principal. Evita gaseosas, refrescos, bebidas deportivas, tés endulzados, leches saborizadas y bebidas de fruta.

Lee la tabla nutricional

Revisa el apartado de “azúcares añadidos” y compara productos similares. Recuerda que el tamaño de la porción de la etiqueta puede ser menor que la cantidad que realmente consume el niño.

Revisa los ingredientes

El azúcar también puede aparecer como miel, sacarosa, fructosa, dextrosa, glucosa, jarabe de maíz, maltosa, melaza o concentrado de jugo de fruta.

Prefiere alimentos sencillos

Elige yogur natural en lugar de yogur saborizado, avena sin endulzar en lugar de cereales azucarados y fruta entera en lugar de jugos o postres de fruta procesados.

Identifica el azúcar escondida

Puede encontrarse en productos que no parecen postres, como salsa de tomate, cereales, granola, panes, barras, salsas, aderezos y algunas frutas deshidratadas.

No utilices los dulces como premio

Frases como “si te comes las verduras, te doy un postre” pueden hacer que el niño perciba el dulce como el alimento más valioso y las verduras como una obligación desagradable.

Da ejemplo

Los hábitos de los adultos influyen en las decisiones de los niños. Si en casa se toma agua y se consumen alimentos variados, será más fácil que ellos incorporen esas costumbres.

La clave está en la frecuencia y la cantidad

El azúcar no debe presentarse como un alimento prohibido o peligroso, pero tampoco es un ingrediente necesario en la alimentación diaria de un niño.

Lo más importante es diferenciar el azúcar natural de los alimentos enteros de los azúcares añadidos presentes en bebidas y productos procesados, ofrecer agua como bebida principal y ayudar a los niños a desarrollar una relación equilibrada con la comida.

Si tu hijo tiene diabetes, exceso o bajo peso, caries frecuentes, dificultades para alimentarse o alguna condición médica, consulta con su pediatra o nutricionista para recibir recomendaciones adaptadas a sus necesidades.

Para mas informacion sobre la alimentacion de tus hijos, preguntale al Dr Manuel

Fuentes consultadas

  • American Academy of Pediatrics, HealthyChildren.org.
  • Organización Mundial de la Salud.
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
  • Mayo Clinic.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración ni las recomendaciones del pediatra.

Dra. Eliana Ocampo

Pediatra

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