La alimentación en los primeros años podría influir en la inteligencia durante la adolescencia
Cuando pensamos en el desarrollo cerebral de nuestros hijos, solemos imaginar actividades como la lectura, el juego, la estimulación temprana o la educación. Sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren que otro factor puede tener un papel fundamental: la alimentación durante los primeros años de vida.
Un reciente estudio liderado por la profesora Hayley Young, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Swansea (Reino Unido), revisó décadas de investigación para comprender cómo la nutrición influye en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes.
Los resultados llaman la atención: una alimentación poco saludable durante los primeros años de vida, especialmente durante la infancia temprana, podría estar asociada con un menor rendimiento en pruebas de inteligencia durante la adolescencia.
Un estudio que analizó más de 70 investigaciones
La investigación fue publicada en la revista científica Advances in Nutrition bajo el título «Diet and the Developing Brain: A Systematic Review of Nutritional Influences on Adolescent Cognitive and Academic Outcomes».
El equipo científico analizó 73 estudios realizados en diferentes países, incluyendo 48 ensayos controlados y 25 estudios prospectivos de seguimiento, que evaluaron a niños y adolescentes entre los 8 y los 19 años.
Según los autores, la evidencia más sólida provino de estudios que siguieron a los niños desde los primeros años de vida hasta la adolescencia. La conclusión principal fue clara: los patrones alimentarios poco saludables durante los primeros tres años de vida se asociaron con peores resultados cognitivos años más tarde.
¿Por qué son tan importantes los primeros años?
Durante los primeros años de vida el cerebro experimenta un crecimiento extraordinario. Se forman millones de conexiones neuronales, se desarrollan estructuras cerebrales fundamentales y se establecen las bases para el aprendizaje, la memoria, la atención y otras funciones cognitivas.
Por esta razón, los investigadores destacan que la nutrición durante esta etapa puede tener efectos que se extiendan mucho más allá de la infancia. La profesora Hayley Young explicó que:
«Lo que destaca con mayor claridad es que las bases de la salud cognitiva parecen establecerse muy temprano. Una alimentación más deficiente durante los primeros años de vida se relacionó con una menor inteligencia años después, durante la adolescencia.»
La adolescencia también podría ser una oportunidad
La noticia no significa que todo esté definido durante los primeros años. Los investigadores recuerdan que la adolescencia representa una segunda etapa importante de neuroplasticidad, es decir, un período en el que el cerebro continúa cambiando y reorganizándose.
Durante la pubertad ocurren importantes transformaciones hormonales y neurológicas que influyen en el desarrollo cerebral.
Sin embargo, los autores señalan que todavía no existe suficiente evidencia para determinar hasta qué punto las intervenciones nutricionales durante la adolescencia pueden compensar completamente déficits previos o mejorar significativamente el rendimiento cognitivo.
Por eso, consideran que se necesitan estudios de mejor calidad para responder esta pregunta.
¿Qué nutrientes se estudiaron?
La revisión analizó investigaciones relacionadas con múltiples nutrientes y componentes de la alimentación, entre ellos:
- Hierro.
- Yodo.
- Colina.
- Vitamina D.
- Ácidos grasos esenciales.
- Polifenoles.
- Cereales integrales.
- Intervenciones multinutricionales.
Los investigadores destacan que no existe un único «superalimento» para el cerebro.
El desarrollo cognitivo depende de patrones alimentarios completos, mantenidos en el tiempo y adaptados a las necesidades de cada etapa del crecimiento.
¿Significa esto que la inteligencia depende únicamente de la alimentación?
No.
Los autores son enfáticos en señalar que el desarrollo cognitivo está influenciado por numerosos factores.
La genética, el entorno familiar, la estimulación temprana, la calidad educativa, el sueño, la actividad física, la salud mental y las oportunidades de aprendizaje también desempeñan un papel fundamental.
La alimentación es una pieza importante del rompecabezas, pero no es la única.
De hecho, los investigadores explican que las diferencias observadas entre estudios suelen depender de múltiples variables, como:
- La edad en la que se realizó la intervención.
- El tiempo de seguimiento.
- Las características de la población estudiada.
- Los factores sociales y ambientales.
- Las habilidades cognitivas específicas evaluadas.
¿Qué podemos hacer como padres?
Aunque la ciencia continúa investigando el impacto exacto de la nutrición sobre el cerebro, el mensaje práctico es sencillo: ofrecer una alimentación equilibrada desde los primeros años sigue siendo una de las mejores inversiones para la salud presente y futura de nuestros hijos.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Priorizar frutas y verduras variadas.
- Incluir proteínas de calidad.
- Ofrecer fuentes de hierro y grasas saludables.
- Favorecer alimentos frescos sobre productos ultraprocesados.
- Mantener horarios regulares de alimentación.
- Promover hábitos saludables en toda la familia.
Más que buscar alimentos «milagrosos», lo importante es construir hábitos sostenibles que acompañen el crecimiento y desarrollo infantil.
Una inversión que puede durar toda la vida
Este estudio aporta una idea poderosa: el cerebro no se desarrolla de manera aislada.
Las experiencias tempranas, incluyendo la alimentación, ayudan a construir las bases sobre las que se apoyarán aprendizajes, habilidades y oportunidades futuras. Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, la evidencia actual sugiere que una buena nutrición durante la infancia no solo favorece el crecimiento físico, sino que también podría influir en el desarrollo cognitivo durante muchos años.
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Fuente científica
Young HA, Gaylor CM, Brennan A, McIntosh A y Griffiths AR. Diet and the Developing Brain: A Systematic Review of Nutritional Influences on Adolescent Cognitive and Academic Outcomes. Advances in Nutrition, 2026. DOI: 10.1016/j.advnut.2026.100648.
Crédito editorial
Artículo elaborado a partir de información difundida por la Universidad de Swansea y publicado originalmente en la revista científica Advances in Nutrition. Adaptado para familias por el equipo editorial de Mi manual del bebe.
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