Fiebre en niños: qué hacer en casa y cuándo consultar al pediatra
La fiebre es una de las razones más frecuentes por las que los padres buscan atención médica para sus hijos. Ver que la temperatura sube puede producir temor, especialmente cuando el niño es pequeño o se muestra decaído.
Sin embargo, la fiebre no es una enfermedad. Es una respuesta del organismo que suele aparecer cuando el sistema inmunitario está combatiendo una infección, con frecuencia causada por un virus.
La temperatura es solamente una parte de la evaluación. Para saber si un niño necesita atención médica también es necesario observar su edad, su respiración, su nivel de actividad, su capacidad para beber líquidos, la cantidad de orina y la presencia de otros síntomas.
¿Cuándo se considera que un niño tiene fiebre?
Generalmente, se considera fiebre una temperatura corporal de 38 °C o más, medida con un termómetro confiable. La temperatura normal puede variar ligeramente de un niño a otro y según el momento del día.
Tocar la frente puede ayudar a notar que el niño está caliente, pero no permite saber con precisión cuál es su temperatura. Por eso, es recomendable tener en casa un termómetro digital.
En bebés menores de cuatro semanas, la temperatura puede medirse con un termómetro electrónico en la axila. En niños entre cuatro semanas y cinco años también puede utilizarse un termómetro electrónico axilar o uno infrarrojo de oído adecuado para su edad. Las tiras que se colocan sobre la frente no ofrecen una medición suficientemente confiable.
Si el niño acaba de bañarse, ha estado muy abrigado o realizó actividad física, espera unos minutos antes de medir nuevamente la temperatura.
La fiebre es un síntoma, no una enfermedad
La fiebre puede aparecer por diferentes causas. Las infecciones virales son muy frecuentes durante la infancia, pero también puede presentarse por infecciones bacterianas, reacciones posteriores a algunas vacunas y otras condiciones.
En la mayoría de los niños, la fiebre asociada a una infección viral mejora en pocos días. Sin embargo, no es recomendable asumir que toda fiebre es viral ni esperar un número determinado de días cuando existen signos de alarma.
En niños mayores de seis meses, la temperatura más alta alcanzada no permite determinar por sí sola si la enfermedad es grave. Un niño con 39 °C puede mantenerse activo y beber líquidos, mientras otro con una temperatura menor puede lucir muy enfermo. Por eso, el estado general del niño es tan importante como el número que muestra el termómetro.
¿Qué hacer cuando un niño tiene fiebre?
Cuando el niño tiene más de tres meses, no presenta señales de alarma y se mantiene relativamente activo, generalmente puede ser cuidado inicialmente en casa.
Ofrécele líquidos con frecuencia
La fiebre puede aumentar la pérdida de líquidos. Ofrécele agua según su edad, leche materna, fórmula o los líquidos recomendados habitualmente por su pediatra.
Los bebés que reciben lactancia materna pueden pedir pecho con mayor frecuencia. No es necesario obligar al niño a comer alimentos sólidos si no tiene apetito, pero sí es importante vigilar que pueda beber y orinar.
Vístelo de manera cómoda
No lo cubras con demasiadas cobijas ni prendas, pero tampoco es necesario dejarlo completamente desnudo. Utiliza ropa ligera y cómoda y mantén la habitación a una temperatura agradable.
Permítele descansar
El niño puede estar menos activo mientras tiene fiebre. Déjalo descansar y revísalo periódicamente, incluso durante la noche.
No es necesario mantenerlo despierto únicamente para comprobar la temperatura si duerme tranquilamente, respira bien y el pediatra no ha dado una indicación diferente. Sin embargo, sí debes asegurarte de que pueda despertarse y reaccionar normalmente.
Observa cómo se comporta
Más que medir la temperatura cada pocos minutos, observa:
- Si responde cuando le hablas.
- Si puede despertarse con facilidad.
- Si acepta líquidos.
- Si está orinando.
- Si respira sin dificultad.
- Si su color de piel es normal.
- Si presenta dolor intenso, sarpullido o vómitos repetidos.
¿Se deben usar baños o paños para bajar la fiebre?
No se recomiendan los baños fríos, el hielo ni los paños fríos. Tampoco es necesario bañar o limpiar repetidamente al niño con agua tibia para “sacarle” la fiebre.
Estas medidas pueden provocarle escalofríos y mayor incomodidad, sin tratar la causa de la fiebre. Lo más importante es mantenerlo cómodo, hidratado y sin exceso de ropa.
Nunca apliques alcohol sobre la piel. El alcohol puede absorberse y resultar tóxico para el niño.
¿Cuándo se debe dar acetaminofén?
El acetaminofén, también llamado paracetamol, puede utilizarse para aliviar el dolor o el malestar producido por la fiebre. El objetivo no debe ser conseguir que el termómetro marque exactamente 37 °C, sino ayudar a que el niño se sienta más cómodo.
La dosis debe calcularse según:
- El peso del niño.
- La concentración exacta del producto.
- La presentación del medicamento.
- Las instrucciones del pediatra o del envase.
No utilices reglas caseras como administrar en mililitros “la mitad del peso del niño”. Los productos pueden tener concentraciones diferentes y esa fórmula podría ocasionar una dosis incorrecta.
Usa siempre la jeringa o el dispositivo medidor incluido con el medicamento. No emplees cucharas de cocina. En menores de dos años, conviene consultar al pediatra antes de administrar acetaminofén; un bebé menor de tres meses con fiebre necesita valoración médica inmediata antes de recibir medicamentos en casa.
También debes revisar que ningún jarabe para la gripa o el resfriado contenga acetaminofén, porque podrías administrarlo dos veces sin darte cuenta.
¿Se puede utilizar ibuprofeno?
El ibuprofeno también puede aliviar el dolor y el malestar causado por la fiebre, pero no debe administrarse a bebés menores de seis meses, salvo indicación expresa del médico.
Es necesario consultar antes de utilizarlo si el niño:
- Está deshidratado.
- Vomita repetidamente.
- Tiene una enfermedad renal.
- Presenta alguna condición médica especial.
- Está tomando otros medicamentos.
No alternes acetaminofén e ibuprofeno por iniciativa propia. Alternarlos aumenta el riesgo de confundir los horarios y administrar una cantidad excesiva. Solo debe hacerse cuando un profesional de la salud lo indique y explique claramente la dosis y el horario.
Nunca se debe administrar aspirina a niños o adolescentes menores de 16 años, salvo una indicación médica específica.
Los antibióticos no sirven para bajar la fiebre
Los antibióticos actúan contra ciertas bacterias, pero no eliminan los virus. Por eso, no deben darse solamente porque el niño tiene fiebre.
Administrar antibióticos sin una evaluación médica puede producir efectos secundarios y contribuir a que las bacterias se vuelvan resistentes, lo que dificulta el tratamiento de futuras infecciones.
Solo un profesional de la salud debe decidir si la causa de la fiebre requiere un antibiótico.
¿Cuándo se debe consultar de inmediato?
La edad del niño cambia la manera de manejar la fiebre.
Bebés menores de tres meses
Un bebé menor de tres meses con una temperatura de 38 °C o más necesita valoración médica inmediata, aunque parezca encontrarse bien. A esta edad existe un mayor riesgo de infecciones graves.
No esperes a que la fiebre aumente, no le des medicamentos sin orientación y no intentes tratarla únicamente en casa.
Bebés de tres a seis meses
Un bebé de tres a seis meses con una temperatura de 39 °C o más debe recibir valoración médica. También debe consultarse antes si se encuentra decaído, se alimenta mal o presenta cualquier señal preocupante.
Niños de cualquier edad
Busca atención médica urgente si el niño:
- Tiene dificultad para respirar, respira muy rápido o se le hunden las costillas.
- Está muy dormido, cuesta despertarlo o no responde como de costumbre.
- Se ve pálido, gris, morado o con la piel manchada.
- No puede beber, vomita todo o rechaza completamente la alimentación.
- Presenta signos de deshidratación, como boca seca, ausencia de lágrimas o mucha menos orina.
- Tiene rigidez en el cuello.
- Presenta un sarpullido que no desaparece al presionarlo.
- Tiene dolor de cabeza intenso o dolor fuerte en alguna parte del cuerpo.
- Vomita repetidamente o presenta diarrea intensa.
- Ha tenido una convulsión.
- Tiene una enfermedad que afecte sus defensas, cáncer, enfermedad renal o recibe tratamientos inmunosupresores.
- Parece empeorar, incluso si la temperatura ha bajado.
- Presenta repetidamente temperaturas superiores a 40 °C.
La intuición de los padres también es importante. Si notas que tu hijo se comporta de manera muy diferente y sientes que algo no está bien, busca orientación médica.
¿Cuánto tiempo puede durar la fiebre?
Muchas infecciones virales mejoran durante los primeros días. Sin embargo, la duración de la fiebre por sí sola no permite saber si una enfermedad es viral o bacteriana.
No debes esperar tres días para consultar cuando el niño presenta una señal de alarma.
La Academia Americana de Pediatría recomienda comunicarse con el médico si la fiebre dura más de 24 horas en un niño menor de dos años o más de 72 horas en uno de dos años o más.
La fiebre que continúa durante cinco días o más necesita valoración médica, entre otras razones, para descartar enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Kawasaki, especialmente si se acompaña de ojos rojos, labios agrietados, lengua muy roja, sarpullido o cambios en manos y pies.
¿La fiebre puede causar convulsiones?
Algunos niños, generalmente entre los seis meses y los cinco años, pueden presentar convulsiones febriles. Estas no dependen necesariamente de que la temperatura sea extremadamente alta y no pueden prevenirse con seguridad administrando medicamentos para bajar la fiebre.
Aunque suelen ser breves y no dejan consecuencias, una primera convulsión siempre debe ser valorada por un profesional.
Si el niño presenta una convulsión:
- Colócalo de lado sobre una superficie segura.
- Aleja objetos con los que pueda golpearse.
- No lo sujetes con fuerza.
- No pongas nada dentro de su boca.
- Observa la hora en que comenzó.
- Solicita atención médica.
Si dura más de cinco minutos, tiene dificultad para respirar o no se recupera adecuadamente, llama al número local de emergencias.
La fiebre después de las vacunas
Algunas vacunas pueden producir fiebre temporal. El personal de salud debe explicar a los padres qué reacciones pueden esperarse y cuándo consultar.
En los bebés menores de tres meses, no se debe asumir que la fiebre se debe únicamente a la vacuna sin recibir orientación profesional. Una temperatura de 38 °C o más en este grupo necesita valoración, especialmente si el bebé está decaído, se alimenta mal o presenta otros síntomas.
Lo más importante no siempre es bajar el número
La fiebre puede preocupar, pero el objetivo principal no es combatir el termómetro. Es necesario observar al niño, mantenerlo hidratado, aliviar su malestar y reconocer las señales que requieren atención.
Un medicamento puede disminuir la temperatura sin tratar la causa de la enfermedad. Del mismo modo, que la fiebre no baje inmediatamente después del medicamento no significa por sí solo que la infección sea grave. La respuesta a los antitérmicos no permite diferenciar con seguridad una enfermedad leve de una seria.
Para mas informacion sobre como manejar la fiebre de tu bebe, preguntale al Dr Manuel
Ante una duda sobre la edad, el medicamento, la dosis o el estado general del niño, consulta al pediatra.
Este artículo fue elaborado a partir del episodio “Fiebre en niños”, del podcast Cuida tu salud de la Fundación Santa Fe de Bogotá, presentado por Diego Santos y con la participación del doctor Aldo Beltrán, pediatra de urgencias, consulta externa y atención prioritaria.
Fuentes complementarias: American Academy of Pediatrics, National Institute for Health and Care Excellence y National Health Service.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni las indicaciones del pediatra. Las dosis y los medicamentos deben confirmarse según el peso, la edad, la concentración del producto y los antecedentes médicos de cada niño.
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