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Bronqueolitis

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Bronquiolitis en bebés: síntomas, signos de alarma y cuidados

La bronquiolitis es una infección respiratoria frecuente que afecta principalmente a bebés y niños menores de 2 años. Aunque en la mayoría de los casos evoluciona favorablemente con cuidados en casa, en algunos pequeños puede causar dificultad para respirar, problemas para alimentarse y necesidad de atención hospitalaria.

Reconocer cómo comienza, cuáles son sus signos de alarma y qué cuidados pueden ofrecerse en casa es fundamental para actuar a tiempo y evitar tratamientos innecesarios.

¿Qué es la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una infección causada por un virus que afecta los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones.

Cuando estos conductos se inflaman, se estrechan y acumulan mucosidad, el aire tiene más dificultad para entrar y salir. Por eso, el bebé puede presentar tos, respiración rápida, sonidos similares a silbidos y mayor esfuerzo para respirar.

La bronquiolitis afecta principalmente a niños menores de 2 años y es más frecuente durante los primeros meses de vida, especialmente entre los 3 y los 6 meses.

¿La bronquiolitis siempre es causada por el VRS?

No. El virus respiratorio sincitial, conocido como VRS, es una de las causas más frecuentes de bronquiolitis, pero no es el único.

Otros virus respiratorios, como los que causan algunos resfriados, la influenza, el metapneumovirus humano y la COVID-19, también pueden producirla.

Por eso, tener bronquiolitis no significa necesariamente que el bebé tenga VRS. En muchos casos no es indispensable identificar el virus específico, porque el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas y en la evaluación médica.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

La bronquiolitis suele comenzar como un resfriado común. Durante los primeros días, el niño puede presentar:

Después de uno o varios días, la infección puede avanzar hacia las vías respiratorias inferiores y aparecer otros síntomas:

  • Tos más persistente.
  • Respiración rápida.
  • Sibilancias o sonidos agudos similares a silbidos.
  • Hundimiento de la piel entre las costillas o debajo de ellas al respirar.
  • Movimiento marcado del abdomen.
  • Aleteo de las fosas nasales.
  • Quejido al respirar.
  • Cansancio o dificultad para alimentarse.

En bebés muy pequeños, las señales pueden ser menos evidentes. Algunos presentan únicamente irritabilidad, menor actividad, rechazo del alimento o pausas en la respiración. Además, la ausencia de fiebre no descarta una infección por VRS.

¿Cómo reconocer que un bebé tiene dificultad para respirar?

No es necesario escuchar sibilancias para considerar que un niño está teniendo dificultad respiratoria. Lo más importante es observar el esfuerzo que realiza para respirar.

Busca atención médica inmediata cuando el bebé:

  • Respira con mucho esfuerzo o parece luchar para obtener aire.
  • Hunde la piel entre las costillas, debajo de ellas o en la base del cuello.
  • Abre mucho las fosas nasales al respirar.
  • Emite un quejido con cada respiración.
  • Mueve exageradamente el abdomen o balancea la cabeza al respirar.
  • Apenas puede llorar, comer o beber debido a la falta de aire.
  • Presenta pausas en la respiración.
  • Se muestra agotado, muy débil o difícil de despertar.
  • Tiene los labios, la lengua, la cara o la piel azulados o grisáceos.

La coloración azulada, las pausas respiratorias, el agotamiento y el esfuerzo respiratorio intenso son signos de emergencia. No esperes a que aparezcan todos para buscar ayuda. También puedes consultar nuestra guía sobre cómo reconocer la dificultad respiratoria en bebés y niños

¿Cuándo debe evaluarlo un médico?

Consulta con el pediatra si observas que el niño:

  • Respira más rápido de lo habitual.
  • Presenta sibilancias por primera vez.
  • Tiene tos que empeora.
  • Come o toma mucho menos de lo normal.
  • Se cansa o suda mientras se alimenta.
  • Vomita repetidamente y no logra hidratarse.
  • Está más dormido, irritable o decaído.
  • Moja menos pañales de lo habitual.
  • No presenta mejoría o empeora después de varios días.
  • Tiene una enfermedad cardíaca, pulmonar, neuromuscular o del sistema inmunitario.

También debe recibir una valoración rápida cualquier bebé menor de 3 meses que tenga una temperatura de 38 °C o más. Conoce también las causas de la tos en bebés y niños y cuándo debe preocuparnos.

Acude a urgencias inmediatamente si:

  • Deja de respirar durante algunos segundos.
  • Tiene los labios o la cara azulados o grisáceos.
  • Presenta hundimiento intenso de las costillas.
  • Apenas puede llorar o emitir sonidos.
  • Está muy débil, agotado o difícil de despertar.
  • No puede beber o alimentarse.
  • Presenta signos de deshidratación, como boca seca, ausencia de lágrimas o no mojar el pañal durante aproximadamente 12 horas.
  • Su respiración empeora rápidamente.

Los bebés pequeños pueden deteriorarse en poco tiempo. Si algo en su respiración o comportamiento te preocupa, es preferible buscar una valoración médica.

¿Qué bebés tienen mayor riesgo de complicaciones?

La bronquiolitis puede ser más grave en:

  • Recién nacidos y bebés menores de 3 meses.
  • Bebés nacidos prematuramente.
  • Niños con enfermedades cardíacas congénitas.
  • Niños con enfermedad pulmonar crónica.
  • Bebés con defensas debilitadas.
  • Niños con enfermedades neuromusculares que dificulten la deglución o la eliminación de secreciones.
  • Bebés expuestos al humo del cigarrillo o del vapeo.

La edad es especialmente importante: cuanto menor es el bebé, mayor debe ser la vigilancia ante cambios en la alimentación, la respiración o el estado de alerta. Durante las primeras semanas de vida también es importante conocer los signos de alarma en el recién nacido.

¿Cómo se diagnostica la bronquiolitis?

El diagnóstico suele realizarse mediante una valoración clínica. El profesional de la salud observa cómo respira el niño, escucha sus pulmones, mide su temperatura, evalúa su hidratación y, cuando es necesario, revisa el nivel de oxígeno en la sangre.

En la mayoría de los casos no se necesitan radiografías, análisis de sangre ni pruebas virales. Una radiografía de tórax no se recomienda de manera rutinaria, porque algunos cambios pueden confundirse con neumonía y conducir al uso innecesario de antibióticos.

¿Cuál es el tratamiento de la bronquiolitis?

No existe un medicamento que elimine de inmediato el virus que causa la bronquiolitis. El tratamiento se enfoca en ayudar al bebé a respirar, mantenerse hidratado y recibir suficiente oxígeno mientras su organismo combate la infección.

La mayoría de los niños puede recuperarse en casa. Cuando la enfermedad es más grave, el hospital puede proporcionar:

  • Oxígeno.
  • Hidratación por vía intravenosa o por sonda si el bebé no puede alimentarse.
  • Aspiración controlada de secreciones cuando interfieren con la respiración o la alimentación.
  • Apoyo respiratorio en los casos más severos.

La necesidad de hospitalización depende de la edad, el esfuerzo respiratorio, la oxigenación, la alimentación, la hidratación y los antecedentes médicos del niño.

¿Qué tratamientos no se recomiendan de rutina?

Debido a que la bronquiolitis es una infección viral, los antibióticos no ayudan, salvo que el médico diagnostique además una infección bacteriana.

Tampoco se recomienda administrar rutinariamente:

  • Salbutamol u otros broncodilatadores.
  • Corticoides inhalados u orales.
  • Adrenalina nebulizada.
  • Solución salina hipertónica.
  • Fisioterapia o golpes en el pecho para “despegar” la mucosidad.

Estos tratamientos no han demostrado mejorar de forma general la evolución de la bronquiolitis. En situaciones particulares, un médico puede considerar otros diagnósticos o tratamientos, pero no deben iniciarse por cuenta propia.

Nunca le des a un bebé medicamentos para la tos, descongestionantes, antibióticos, inhaladores o nebulizaciones sin indicación médica.

Cuidados para la bronquiolitis en casa

Si el pediatra determina que el bebé puede permanecer en casa, estas medidas pueden ayudar:

1. Limpia suavemente su nariz

Puedes utilizar gotas de solución salina o suero fisiológico para aflojar la mucosidad. Después, retira las secreciones suavemente con una pera o aspirador nasal, especialmente antes de alimentarlo.

La aspiración debe ser delicada. Hacerla de manera excesiva o agresiva puede irritar aún más la nariz.

2. Ofrécele tomas pequeñas y frecuentes

La congestión y el esfuerzo respiratorio pueden hacer que el bebé se canse mientras come. Ofrécele leche materna o fórmula en cantidades más pequeñas, pero con mayor frecuencia.

No obligues al niño a terminar una toma. Vigila cuántos pañales moja y consulta si está comiendo mucho menos o muestra signos de deshidratación.

3. Continúa con la lactancia

Si recibe leche materna, ofrécele el pecho con frecuencia. Cuando la congestión dificulta la succión, limpiar la nariz antes de la toma puede ayudar.

4. Mantén un ambiente sin humo

No permitas que nadie fume o vapee cerca del bebé, dentro de la vivienda o del automóvil. El humo irrita las vías respiratorias y puede empeorar sus síntomas.

5. Vigila su respiración

Obsérvalo varias veces durante el día y la noche. Fíjate en el movimiento de las costillas, el color de los labios, su capacidad para alimentarse y su nivel de alerta.

6. Mantén un sueño seguro

Aunque el bebé esté congestionado, debe dormir boca arriba, sobre una superficie firme, plana y sin inclinación.

No coloques almohadas, toallas debajo del colchón, cojines, posicionadores o mantas sueltas para elevarlo. Tampoco debe dormir en una silla para automóvil, mecedora o silla inclinada. Inclinar al bebé puede doblar su cuello y dificultar aún más el paso del aire.

¿Cuánto dura la bronquiolitis?

Los síntomas suelen empeorar durante los días 3 a 5 de la enfermedad. Después comienzan a mejorar gradualmente.

En muchos niños, la respiración y la alimentación mejoran durante los primeros cinco días, pero la tos puede continuar durante dos o tres semanas. En ocasiones puede durar un poco más sin que esto signifique necesariamente que la infección siga empeorando.

Consulta nuevamente si el niño mejora y después vuelve a empeorar, presenta fiebre nueva, tiene más dificultad para respirar o la tos se acompaña de decaimiento importante.

¿La bronquiolitis causa asma?

Algunos niños que han tenido bronquiolitis pueden presentar nuevos episodios de sibilancias durante los años siguientes. También se ha observado una asociación entre las infecciones respiratorias graves por VRS durante la infancia y una mayor probabilidad de sibilancias recurrentes o asma.

Sin embargo, esto no significa que todos los bebés con bronquiolitis desarrollarán asma ni que la bronquiolitis sea necesariamente la causa directa. También influyen la predisposición familiar, las alergias, la exposición al humo y otros factores.

¿Cómo prevenir el contagio?

Los virus que provocan bronquiolitis se transmiten principalmente mediante las gotas respiratorias y las manos o superficies contaminadas.

Para reducir el riesgo:

  • Lávate las manos antes de tocar al bebé.
  • Pide a las visitas que también se laven las manos.
  • Evita el contacto del bebé con personas resfriadas o con fiebre.
  • No permitas que besen al bebé en la cara o en las manos si presentan síntomas respiratorios.
  • Limpia juguetes y superficies de uso frecuente.
  • No compartas vasos, cubiertos, chupetes o toallas.
  • Cubre la boca y la nariz al toser o estornudar.
  • Mantén al niño alejado del humo del cigarrillo y del vapeo.
  • Si alguien en casa está enfermo, puede utilizar mascarilla al acercarse al bebé.

¿Existen vacunas o anticuerpos contra el VRS?

Actualmente existen estrategias para reducir el riesgo de enfermedad grave causada por el VRS en los bebés.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los países incorporen, según sus condiciones y programas de salud, alguna de estas alternativas:

  • Vacunación materna contra el VRS durante el tercer trimestre del embarazo, para que la madre transfiera anticuerpos al bebé antes del nacimiento.
  • Nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de acción prolongada que se administra al bebé mediante una inyección.

Estas medidas no evitan todos los resfriados ni todas las bronquiolitis, pero disminuyen el riesgo de enfermedad grave por VRS. Su disponibilidad, momento de aplicación e indicaciones pueden variar entre países, por lo que deben consultarse con el obstetra, pediatra o programa local de vacunación.

En resumen

La bronquiolitis es una infección viral frecuente en bebés y niños pequeños. Suele comenzar como un resfriado, pero puede progresar hacia tos, sibilancias, respiración rápida y dificultad para alimentarse.

La mayoría de los niños mejora con hidratación, limpieza nasal suave, vigilancia y cuidados en casa. Sin embargo, las pausas respiratorias, los labios azulados, el hundimiento marcado de las costillas, la incapacidad para alimentarse y el agotamiento requieren atención inmediata.

Los antibióticos, el salbutamol, los corticoides y las nebulizaciones no deben utilizarse por cuenta propia. Ante cualquier duda sobre la respiración o el estado general del bebé, consulta con un profesional de la salud.

Para mas informacion sobre enfermedades en tus hijos, preguntale al Dr Manuel 

Contenido elaborado por el equipo editorial de Mi manual del bebé, con base en información médica de:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
  • National Institute for Health and Care Excellence (NICE).
  • Mayo Clinic.
  • HealthyChildren.org, de la American Academy of Pediatrics.

Aviso médico: Este contenido es educativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento indicado por un pediatra. Si tu bebé tiene dificultad para respirar, presenta coloración azulada, pausas respiratorias o se encuentra muy decaído, busca atención de urgencia.

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