El biberón: cuidados para prepararlo de forma segura
El biberón puede usarse para ofrecer leche materna extraída o fórmula infantil cuando así lo indique o acompañe el pediatra. En cualquiera de los casos, la higiene y la preparación correcta son fundamentales para cuidar la salud del bebé.
Durante el primer año de vida, la alimentación principal del bebé debe ser leche materna o fórmula infantil indicada para su edad. No se recomienda reemplazarla por leche de vaca, leche de cabra, leche de bolsa, leche recién ordeñada ni bebidas vegetales, a menos que el pediatra indique una alternativa específica por una condición médica.
La Academia Americana de Pediatría explica que la leche de vaca no debe usarse como bebida principal antes de los 12 meses, porque contiene concentraciones altas de proteínas y minerales que pueden sobrecargar los riñones inmaduros del bebé, y no aporta las cantidades adecuadas de hierro, vitamina C y otros nutrientes necesarios para esta etapa.
Antes de preparar el biberón
La persona que prepara el alimento del bebé debe lavarse muy bien las manos con agua y jabón. También es importante limpiar la superficie donde se va a preparar el biberón y asegurarse de que todos los utensilios estén limpios.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan lavar las manos durante 20 segundos antes de manipular los elementos de alimentación del bebé.
Cómo limpiar el biberón
Después de cada toma, el biberón debe desarmarse por completo: botella, tetina, tapa, rosca, válvulas u otras piezas.
Luego se recomienda:
- Enjuagar cada parte con agua corriente.
- Lavar con agua caliente y jabón.
- Usar cepillos limpios para biberón y tetina si es necesario.
- Enjuagar muy bien.
- Dejar secar al aire sobre una superficie limpia.
Los CDC recomiendan no poner las partes del biberón directamente dentro del lavaplatos o fregadero, sino enjuagarlas bajo el agua corriente y lavarlas en un recipiente limpio destinado solo para los artículos del bebé.
¿Hay que esterilizar siempre?
Las recomendaciones pueden variar según el país, la edad del bebé y su estado de salud.
Mayo Clinic señala que, después del primer uso, generalmente no es necesario sanitizar los biberones y sus partes todos los días si se limpian adecuadamente después de cada uso. Sin embargo, puede ser recomendable continuar sanitizándolos diariamente si el bebé es menor de 2 meses, nació prematuro o tiene un sistema inmunitario debilitado.
Por su parte, el NHS del Reino Unido recomienda lavar y esterilizar los biberones, tetinas y demás elementos antes de cada toma cuando se prepara fórmula infantil, para reducir el riesgo de infecciones como diarrea o vómito.
Por eso, lo mejor es seguir la indicación del pediatra y las recomendaciones de salud vigentes en tu país, especialmente si tu bebé es recién nacido, prematuro o tiene alguna condición de salud.
Formas de esterilizar o sanitizar
Existen varias formas de sanitizar los elementos del biberón:
- Hervir las partes del biberón durante el tiempo recomendado.
- Usar un esterilizador eléctrico.
- Usar un esterilizador de vapor para microondas, siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Usar lavavajillas con ciclo de agua caliente y secado con calor, si el fabricante del biberón lo permite.
No se deben usar químicos no indicados para este fin ni productos que puedan dejar residuos peligrosos para el bebé.
Preparación correcta de la fórmula infantil
Si el bebé recibe fórmula, es fundamental prepararla exactamente como indica el envase o como lo haya indicado el pediatra.
No todas las fórmulas se preparan igual. Por eso, cada vez que se cambie de marca o presentación, es importante revisar de nuevo las instrucciones.
Una fórmula demasiado diluida, con más agua y menos polvo del indicado, puede no aportar los nutrientes que el bebé necesita. Una fórmula demasiado concentrada, con más polvo del indicado, puede causar molestias digestivas y sobrecargar el organismo del bebé.
La fórmula infantil en polvo no es estéril. Los CDC explican que puede contener gérmenes, por lo que la preparación segura es especialmente importante en bebés menores de 2 meses, prematuros o con defensas bajas.
¿Qué hacer con los restos de fórmula?
Si el bebé no termina el biberón, no se deben guardar los restos para otra toma. La leche que ya estuvo en contacto con la boca del bebé puede contaminarse y favorecer el crecimiento de bacterias.
Lo más seguro es preparar la cantidad adecuada para cada toma y desechar lo que sobre si el bebé no lo consume.
Problemas frecuentes con el biberón
Mala higiene : Una limpieza inadecuada puede favorecer la presencia de bacterias y aumentar el riesgo de infecciones en el bebé.
Preparación incorrecta: Agregar más o menos agua o polvo del indicado puede afectar la nutrición del bebé y causarle problemas.
Dar más tomas de las necesarias: El reflejo de succión puede hacer pensar que el bebé siempre tiene hambre, pero no siempre es así. A veces el bebé busca succionar para calmarse, sentirse acompañado o dormir. Ofrecer más leche de la necesaria puede favorecer la sobrealimentación. Si tienes dudas sobre la cantidad que debe tomar tu bebé, consulta con el pediatra.
Cambiar de leche sin orientación: No conviene cambiar de fórmula, usar leches no indicadas para la edad o introducir alternativas sin consultar al pediatra, especialmente durante el primer año de vida.
Cuándo consultar al médico
Consulta con el pediatra si tu bebé:
- Rechaza el alimento de forma persistente.
- Vomita con frecuencia o después de casi todas las tomas.
- Regurgita demasiado y parece incómodo o no gana peso.
- Tiene diarrea, fiebre o señales de deshidratación.
- Llora de forma inconsolable después de alimentarse.
- No moja pañales como de costumbre.
- Presenta tos, ahogo o dificultad para respirar durante la alimentación.
Acude de inmediato a urgencias si el bebé parece broncoaspirar, se pone pálido o morado, se enfría, tiene dificultad para respirar, se muestra muy decaído o presenta cambios preocupantes durante o después de la toma.
En resumen
Preparar un biberón no es solo mezclar leche y agua. Implica higiene, medidas exactas, utensilios limpios y atención a las señales del bebé.
Durante el primer año, la leche materna o la fórmula infantil indicada por el pediatra son las opciones adecuadas para alimentar al bebé. Si usas biberón, asegúrate de lavarlo bien después de cada toma, seguir las instrucciones de preparación y desechar los restos que el bebé no tomó.
Ante cualquier duda sobre cantidades, tipo de fórmula, vómitos, rechazo del alimento o síntomas durante la toma, consulta siempre con tu pediatra.
Para mayor informacion consulta al Dr Manuel
Artículo actualizado por Mi Manual del Bebé con información de CDC, Mayo Clinic, NHS y HealthyChildren/American Academy of Pediatrics sobre preparación segura de fórmula infantil, limpieza de biberones y alimentación durante el primer año.
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