No siempre es fácil reconocer cuándo necesitamos ayuda para cuidar nuestra salud mental. A veces normalizamos el estrés, la tristeza o la ansiedad hasta que empiezan a afectar nuestra vida cotidiana. Pero ¿cómo saber cuándo es momento de acudir a un profesional?
La salud mental forma parte de nuestro bienestar y merece tanta atención como la salud física. Sin embargo, todavía existen creencias que hacen que muchas personas posterguen la consulta con un psicólogo o psiquiatra.
En el encuentro “Hablemos sin filtro: ¿Cuándo y cómo pedir ayuda en salud mental?”, profesionales vinculados a la Fundación Santa Fe de Bogotá conversan sobre los principales mitos que rodean la atención psicológica y psiquiátrica, las señales de alerta y las alternativas para recibir acompañamiento.
En la conversación participan Juan Camilo Vargas, doctor en Psicología Clínica y de la Salud; Marta Escobar-Lux, psiquiatra de la Fundación Santa Fe de Bogotá y profesora clínica de la Universidad de los Andes; e Isabela Giacelli, psicóloga del programa Bienestar Joven.
¿Cómo saber si necesitas ayuda psicológica?
Todos atravesamos momentos difíciles. Sentir tristeza, preocupación, frustración o miedo no significa necesariamente que exista un trastorno mental. Las emociones son parte de la experiencia humana y cumplen funciones importantes: nos ayudan a reconocer necesidades, responder a situaciones y tomar decisiones.
Sin embargo, cuando el malestar persiste, aumenta o comienza a interferir con nuestras actividades, es importante prestar atención. Durante el encuentro, la psiquiatra Marta Escobar-Lux explica que existen tres señales fundamentales para identificar cuándo buscar apoyo profesional.
1. Tus emociones están afectando tu vida cotidiana
Una de las principales señales de alerta aparece cuando el malestar emocional empieza a dificultar actividades que antes realizabas con normalidad.
Por ejemplo:
- Te cuesta concentrarte en el trabajo o en los estudios.
- Has dejado de disfrutar actividades que antes te gustaban.
- Prefieres aislarte de tus familiares y amigos.
- Te sientes constantemente irritable.
- Las discusiones familiares se han vuelto más frecuentes.
- Sientes que no puedes cumplir con tus responsabilidades habituales.
Si tu bienestar emocional está afectando diferentes áreas de tu vida, puede ser un buen momento para consultar.
2. El malestar persiste o empeora
Es normal tener días difíciles. Pero sentir tristeza, ansiedad o angustia durante un periodo prolongado, especialmente cuando estas emociones aumentan en intensidad, merece atención.
No es necesario esperar a que los síntomas sean incapacitantes para buscar ayuda.
3. Aparecen pensamientos de desesperanza o de hacerse daño
Pensamientos recurrentes relacionados con no querer vivir, desaparecer o hacerse daño son señales que requieren atención especial. Si tú o alguien cercano está experimentando estas ideas, es importante buscar ayuda profesional de inmediato.
Ante un peligro inmediato, acude a urgencias o contacta los servicios de emergencia. Si acompañas a alguien en riesgo inmediato, procura no dejarlo solo mientras llega la ayuda.
“No tengo motivos para sentirme mal”: un mito que debemos superar
Una de las reflexiones más importantes del encuentro es que muchas personas sienten culpa por experimentar dificultades emocionales cuando consideran que tienen una buena vida.
Pueden pensar: “Mi familia me quiere, tengo trabajo y no me falta nada. ¿Por qué me siento así?”
Pero tener una familia, una pareja, amigos o estabilidad económica no garantiza que siempre nos sintamos bien.
Los problemas de salud mental pueden presentarse en diferentes circunstancias y no son necesariamente consecuencia de una falta de voluntad o de una actitud negativa. La doctora Escobar-Lux explica que algunas personas tardan en consultar precisamente porque creen que no deberían sentirse mal. No necesitas justificar tu sufrimiento para pedir ayuda.
Ir al psicólogo no significa ser débil
Otra de las barreras para buscar atención está relacionada con el estigma. Durante generaciones se ha asociado la consulta psicológica o psiquiátrica con debilidad, incapacidad o falta de fortaleza emocional.
Sin embargo, reconocer que estamos atravesando una dificultad y buscar herramientas para afrontarla puede ser una decisión importante para nuestro bienestar. La psicóloga Isabela Giacelli destaca que iniciar un proceso terapéutico implica reconocer nuestras necesidades y comprometernos con cambios que pueden resultar desafiantes.
Pedir ayuda no significa que hayas fracasado. Significa que estás buscando acompañamiento para cuidar de ti.
¿Todas las emociones negativas son malas?
A veces pensamos que debemos estar felices y tranquilos todo el tiempo. Las redes sociales, los mensajes motivacionales y algunas expectativas culturales pueden reforzar la idea de que experimentar tristeza, enojo o miedo es algo que debemos evitar.
Sin embargo, durante el encuentro los especialistas recuerdan que todas las emociones cumplen una función. La tristeza puede ayudarnos a reconocer una pérdida. El miedo puede alertarnos frente a una amenaza. El enojo puede señalar situaciones que consideramos injustas.
El objetivo no es eliminar estas emociones, sino aprender a reconocerlas, comprenderlas y manejarlas de manera saludable. Esto también es importante en la crianza: enseñar a nuestros hijos que pueden sentir tristeza, frustración o miedo, sin avergonzarlos por ello, contribuye a desarrollar habilidades emocionales.
¿Cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra?
Aunque ambos profesionales trabajan en el cuidado de la salud mental, tienen formaciones y herramientas diferentes.
¿Qué hace un psicólogo?
Un psicólogo clínico puede evaluar dificultades emocionales y de comportamiento, ofrecer psicoterapia y ayudar a desarrollar herramientas para afrontar situaciones como:
- Ansiedad y estrés.
- Conflictos familiares o de pareja.
- Dificultades para manejar las emociones.
- Procesos de duelo.
- Cambios importantes en la vida.
- Problemas de comportamiento y adaptación.
¿Qué hace un psiquiatra?
El psiquiatra es un médico especializado en salud mental.
Puede evaluar y diagnosticar trastornos mentales, indicar tratamientos médicos y formular medicamentos cuando son necesarios.
Durante el encuentro, la doctora Escobar-Lux explica que acudir al psiquiatra no significa que necesariamente recibirás medicamentos.
La decisión depende de la evaluación individual y de las necesidades de cada paciente.
En algunos casos, la psicoterapia y los cambios en los hábitos pueden ser suficientes. En otros, los medicamentos pueden formar parte del tratamiento.
La atención psicológica y psiquiátrica puede complementarse para ofrecer un acompañamiento más integral.
¿Dónde buscar ayuda en salud mental en Colombia?
Durante el encuentro, los especialistas mencionan diferentes alternativas a las que pueden acudir las personas que necesitan orientación.
Entre ellas se encuentran:
- Servicios de salud: puedes consultar a través de tu EPS o de los prestadores de salud correspondientes.
- Centros de bienestar estudiantil: algunas instituciones educativas cuentan con servicios de apoyo psicológico para sus estudiantes.
- Servicios de bienestar laboral: ciertas empresas disponen de programas de acompañamiento emocional y salud ocupacional.
- Consultorios psicológicos universitarios: algunas universidades ofrecen servicios de atención a la comunidad, en ocasiones con tarifas reducidas.
- Líneas de orientación: en Bogotá se mencionan la Línea 106 y otros canales locales de atención en salud mental.
Es importante consultar los horarios, condiciones y disponibilidad actuales de estos servicios.
En situaciones de riesgo inmediato para la vida o la integridad de una persona, la prioridad es acudir a los servicios de urgencias o contactar emergencias.
La importancia de pedir ayuda antes de llegar a una crisis
Uno de los mensajes centrales del encuentro es que no tenemos que esperar a sentirnos completamente desbordados para consultar.
La atención psicológica también puede servir para prevenir dificultades, fortalecer habilidades emocionales y aprender a manejar situaciones complejas. Por ejemplo, una persona puede buscar orientación para mejorar su comunicación familiar, afrontar el estrés cotidiano, manejar conflictos o adaptarse a cambios importantes.
Cuidar la salud mental no es únicamente atender trastornos diagnosticados. También implica desarrollar recursos personales para vivir de manera más saludable.
¿Cómo podemos ayudar a alguien que está atravesando un momento difícil?
Las personas cercanas pueden desempeñar un papel importante en el reconocimiento de señales de alerta.
A veces, familiares o amigos notan cambios que la propia persona todavía no ha identificado. Si observas que alguien está más aislado, irritable, triste o preocupado de lo habitual, puedes comenzar una conversación desde el respeto.
Algunas frases que pueden ayudar son:
- “He notado que últimamente estás diferente. ¿Quieres contarme cómo te sientes?”
- “No tienes que pasar por esto solo”.
- “Lo que estás sintiendo es importante”.
- “¿Te gustaría que buscáramos ayuda profesional?”
- “Estoy aquí para escucharte”.
Evita minimizar sus sentimientos con frases como “hay personas que están peor” o “solo tienes que pensar positivo”.
Escuchar sin juzgar y acompañar en la búsqueda de ayuda puede marcar una diferencia.
Enseñar a nuestros hijos a pedir ayuda también es parte de la crianza
Hablar de salud mental en familia ayuda a normalizar las emociones y a construir relaciones basadas en la confianza.
Cuando un niño crece en un ambiente donde puede expresar lo que siente sin temor a ser ridiculizado, tiene más oportunidades de aprender a reconocer sus necesidades y comunicarlas.
Como padres y cuidadores podemos enseñarles que:
- Todas las emociones son válidas, aunque no todas las conductas lo sean.
- Sentir tristeza, miedo o frustración no es motivo de vergüenza.
- Hablar de sus preocupaciones es importante.
- Pedir ayuda es una habilidad que se aprende.
- Los adultos también necesitan apoyo emocional en determinados momentos.
El ejemplo que damos en casa es fundamental.
Cuando los adultos reconocemos nuestras emociones y buscamos ayuda cuando la necesitamos, mostramos a nuestros hijos que el autocuidado es parte de la vida.
Cuidar tu salud mental también es cuidar a tu familia
La salud mental influye en cómo nos relacionamos, trabajamos, descansamos y enfrentamos los desafíos cotidianos.
No siempre podemos controlar lo que nos sucede, pero sí podemos reconocer cuándo necesitamos orientación y buscar acompañamiento. En Mi manual del bebe queremos recordarles a madres, padres y cuidadores que cuidar de sí mismos también es importante para acompañar el crecimiento de sus hijos.
No tienes que esperar a que todo se vuelva demasiado difícil. Pedir ayuda a tiempo es una manera de cuidar tu bienestar y tus relaciones. Para mas informacion preguntale al Dr Manuel
Fuente y créditos: Artículo educativo elaborado a partir del encuentro Hablemos sin filtro: ¿Cuándo y cómo pedir ayuda en salud mental?, con la participación de Juan Camilo Vargas, Marta Escobar-Lux e Isabela Giacelli, profesionales vinculados a la Fundación Santa Fe de Bogotá.
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza una evaluación individual por profesionales de salud mental. Ante una situación de riesgo inmediato, busca atención de urgencias.
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