
Confianza antes que disciplina: acompañar la escritura sin peleas
Cuando un niño se queda mudo ante la hoja en blanco no es flojera ni rebeldía: su sistema nervioso se protege. En vez de presionarlo, bajemos la exigencia y hagamos que empezar sea seguro: una palabra tonta, una risa, y luego celebrar el primer intento. La confianza no nace de premios, sino de sentir que puede comenzar sin miedo.































